Creación de personajes II. El interior de tu personaje.

Hace unas semanas, comenzábamos la sección de Creación de personajes con lo más básico, esto es, definir a nuestro personaje. Si estás leyendo esta entrada y no viste la anterior, puedes ir aquí y echarle un vistazo.
Hoy, regreso para continuar con estos pequeños consejos que te ayudarán a crear y desarrollar tus propios personajes. Estoy segura de que en estas semanas te habrá dado tiempo de sobra a pensar y definir algunos o a redefinir otros. El siguiente paso supone un poco más de esfuerzo por nuestra parte, ya que vamos a adentrarnos en el mundo interior de nuestra creación para relacionarlo con la “superficie” en la que ya habíamos trabajado.

tablapersonaje

Recordarás, que en el post o entrada anterior contestamos las preguntas sobre quién era nuestro personaje y cómo era en cuanto al plano físico, es decir, tratamos su prosopografía.  Ahora, nos toca completar el retrato de nuestra creación y para ello, tenemos que trabajar su plano psicológico. En este punto, ya deberíamos tener claro qué es lo que queremos del personaje, cómo queremos que sea y qué esperamos que le suceda para ello.

He aquí uno de esos manuales, en el que, por cierto, se ve la huella del paso del tiempo y del uso en mis años de carrera.

Existen varias obras sobre teoría literaria que puedes consultar para interiorizar conceptos o aprender nuevas técnicas con las que lograr tus objetivos. Las obras sobre esta temática son tan diversas como autores que se dedican a esta disciplina y, como ya expresamos anteriormente en la otra entrada, no están exentas de terminología que puede resultar complicada de entender para un lector no habituado al ámbito de la filología. Así pues, con una pequeña búsqueda por google, te aparecerán distintos manuales de teoría literaria en los que se te hablará de actantes (personajes), teorías de los mismos (como la teoría de los 6 actantes, por la cual se clasifica a los personajes mediante principios lingüísticos) y un largo etcétera. Considero muy importante mencionarte esto último, por si quieres adentrarte en este ámbito y te gusta la filología. Sin embargo, en este blog pretendo que las explicaciones sean más sencillas y asequibles para todos por lo que, bajo mi punto de vista personal y mi experiencia, te contaré lo que me ha funcionado, me funciona y sigue funcionándome cuando desarrollo la personalidad de un personaje. (Por supuesto, tú puedes tener tus propias ideas o utilizar los conceptos y explicaciones de diferentes autores, dependiendo de tus gustos).

En esta entrada vamos a enfocarnos en el aspecto literario, puesto que el dibujo o la ilustración funcionan de manera distinta. Un personaje ilustrado puede quedarse en el primer paso del proceso de creación, puesto que es posible que no necesite una historia detrás. No obstante, si se trata de una historia ilustrada, el dibujo debe acompañar a las letras y aquí debería tratarse el mismo proceso descrito debajo. Cómo verás, existen varias posibilidades que hay que tratar por separado, así que, por el momento, trataremos la creación del interior de nuestra “criatura” mediante la escritura.

“¿Cómo debe ser un buen personaje?” Seguro que esta pregunta te la has hecho infinidad de veces y la verdad, es que no hay una única respuesta para ella, ya que la clasificación de buen o mal personaje no es correcta y la pregunta, en sí, no esta bien formulada. Deberíamos cuestionarnos, más bien, cómo desarrollar de manera satisfactoria un personaje y qué necesitamos para ello. Por internet encontrarás muchas maneras y técnicas de hacerlo, pero créeme, existen tres apartados que, si los trabajas bien, lograrán que tu personaje esté desarrollado por completo: motivos, contexto y objetivos.

La personalidad es un término complejo que designa la manera de ser, sentir y actuar de los seres vivos. Mucho más desarrollada y compleja en los seres humanos, algunos psicólogos y filósofos creen que ya viene determinada desde nuestro nacimiento y otros piensan que vamos adquiriéndola con la edad y las experiencias que vivimos. Sea como fuere en realidad, nuestro objetivo como escritores es diseñar la personalidad de nuestros personajes y estemos de acuerdo con unas teorías u otras, el proceso debe ser siempre paulatino y constante durante la obra. Se dice que un personaje llegará más a un lector cuánto más verosímil lo sienta. Esto significa que los lectores deben sentirse identificados de una manera u otra con los personajes. No quiere decir que, por ejemplo, todos los lectores deban sentir que el personaje sanguinario y cruel de una obra es igual que ellos (hecho que sería bastante perturbador, si lo pensamos bien…), sino que en su personalidad hay detalles que le recuerdan a personas que han conocido, visto en la televisión, internet o de las cuales conocen su historia. Es decir, que nuestro personaje debe actuar empujado por una serie de razones o motivos que le hagan ser visto como una criatura viva y por los cuales, el lector sienta que es el propio personaje el que decide cómo, por qué y cuándo actuar y no su creador.
Así pues, siempre existen unos motivos por los cuáles se dan diferentes tipos de personalidades. El crear un personaje heróico que es bondadoso de nacimiento está muy bien, sin embargo, hacer creer al lector que es bueno “porque sí” resulta un error garrafal, ya que se nos hace poco creíble si no tenemos unas razones o unos motivos de por medio y no nos permitirá identificarnos y vivir con él su historia. Todos contamos en nuestras vidas con unas razones por las cuales tenemos distintas personalidades. Esta idea es la que debemos llevar a nuestros escritos y presentarla siempre que podamos con cada uno de nuestros personajes, sobre todo los principales. ¿Has creado un adulto muy inocente? ¿Tal vez un ogro deprimido? ¿Un rey cruel? No hace falta que te extiendas en largas descripciones si ese no es tu estilo, pero nunca te olvides de dar las pinceladas necesarias para que tus lectores puedan entender por qué esos personajes son así.

Después de los motivos, el contexto es fundamental para dar a conocer aún más a tus creaciones. Estarás de acuerdo conmigo en que, no tendrá la misma personalidad un adolescente que ha nacido en una familia adinerada y ha vivido “entre algodones”, que un adolscente nacido en un barrio marginal, sin ingresos ni posibilidades de estudiar. El contexto, es decir, el ambiente y el tiempo en el que se viven, así como la sociedad en la que se encuentren, perfilarán o acentuarán más ciertas características de la personalidad de tu personaje. Por ejemplo, en el primer caso, tu adolescente puede ser más inocente que el segundo, cuya picardía es un requisito necesario para sobrellevar la vida en ese barrio. Las posibilidades son infinitas, así que no temas jugar con ella.
Además, otro dato que tienes que tener en cuenta y que, realmente, es muy importante, es el tiempo en el que se desarrolle la historia y la sociedad en la que vive tu personaje (de ambas dimensiones hablaremos en otra entrada con más detalle). No importa si es una época inventada con una sociedad también inventada, debes trabajar en los detalles para que tu personaje actúe de manera coherente y a razón de este contexto.

Por último, tienes que tener claros cuáles son los objetivos que moverán a tu personaje en el devenir de la historia. Alguien que no tiene objetivos en la vida, es una criatura estancada. Puedes dejar que esto ocurra en personajes que no van a tener mucha importancia en tu obra, pero es necesario que los personajes principales tengan objetivos bien definidos. No importa si al comienzo de la historia esto no ocurre, con el paso de la misma, deberán ir apareciendo. Ten en cuenta, además, que los objetivos también nacen de los motivos de la personalidad de tu personaje y de su contexto. Al final, se trata de tener bien claros estos conceptos y entrelazarlos para crear una personalidad estructurada, bien definida y desarrollada, capaz de lograr que los lectores la sientan como verdadera y que, por ello, se sientan identificados, aprobando o desaprobando las acciones del personaje.

Recuerda, un personaje que no provoca ninguna emoción en el lector, es un fracaso (a no ser que sea uno secundario, aunque hay obras que contienen grandes personajes de esta categoría). Crear un personaje exitoso pasa por combinar de manera adecuada, una buena estructura y un buen desarrollo. Si todas las piezas en el proceso de construcción de tu “criatura” encajan perfectamente, tendrás garantizado el éxito. Con estos métodos, no puedo garantizarte que tu obra sea un bestseller, pero sí que tus humildes lectores recuerden, amen y odien a tus personajes.

 

2 Comments on “Creación de personajes II. El interior de tu personaje.

  1. Pingback: Crear un ambiente para tu relato. « Saclae's Art & Design

  2. Pingback: Más que una imagen. Creación de personajes en tus obras literarias. – Verónica Monroy

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.

A %d blogueros les gusta esto: