¡Cosas de gatos! Regresando a la actividad

Han pasado dos semanas desde mi última publicación y, aunque el blog está dedicado a la ilustración, maquetación y a las letras, me debo a vosotros, lectores y por ello, en el apartado personal (donde hablo de todo un poco), os comento los motivos por los cuales he estado ausente este tiempo.
Muchas personas creen que “las cosas nunca salen como uno las planea” y  ¡qué razón tienen! Seguro que no soy la única que se ha organizado y, de pronto, como si de un toque de atención del destino se tratara, ocurre algo inesperado en tu vida que da al traste con esos planes. En mi caso, mi actividad se ha tenido que ver pausada por la llegada de un nuevo miembro a la familia.

Poco después de haber presentado la organización del blog para Octubre, (mes en el que pensaba poner todo mi empeño, ya que la temática, como ya he comentado en otros posts, me encanta), mi hermana, que siempre había querido adoptar un gato, sentenció que era el momento y que estaba decidida a ello, por lo que me hizo contactar con un amigo que ya le había ofrecido buscarle un gatito en verano. Esto, amigos míos, es como una madeja de lana, que cuando tiras del hilo, comienza a deshacerse a una velocidad pasmosa. Así que, después de tomar la decisión, el 4 de Octubre nos encontramos con un gato en casa.

Se trata de un gatito atigrado naranja, que según el dueño tenía que tener 2 meses. A pesar de haber estado con sus hermanos en una casa, llegó un poco delgado y con mucho miedo, pero este pronto se le quitó y en seguida comenzó a comer y beber. A partir de aquí, mi hermana y yo, novatas en todo lo que a gatos se refiere, comenzamos las visitas al veterinario.
He de decir, que esto no supone una gran ocupación, además de que es algo que debe hacerse, pues ya se sabe, si quieres compartir tu vida con un animal, adquieres un compromiso y tu deber es cuidarlo. El trabajo llegó a la hora de introducir al nuevo gatete con la veterana de la casa, mi perra de ocho años, Zyra. Como supondréis, una perra que ha vivido sola durante 8 años, ya tiene bien establecidas sus normas y sus manías, así que la primera semana había que andar con mucho ojo para que no entrara a la habitación donde estaba el peque.
La segunda semana, comenzaron las presentaciones y parece que nuestro amigo gatuno no ha tenido que tener muy buenas experiencias con los animales. Esto y el carácter de la perra, hacían la situación un poco más difícil.
Sin embargo, con esfuerzo y vigilancia, cada vez se ven e interactúan más (eso sí, sin estar exentos de algún gruñido o bufido), pero bueno, deben poner sus límites y, como todo el mundo sabe, el roce hace el cariño.

Ahora, que ya nos organizamos mejor y que, dentro de los límites, no tenemos que estar tan pendientes, me es posible decir que ya puedo retomar mi actividad. Tendré que publicar en estos días lo que no he publicado en estas dos semanas pero, sé que lo conseguiré y tendremos un gran final de mes.

¡Os mando a todos un saludo y un abrazo!

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