Temática oscura y de terror I: Espiritismo y Ouija

Gracias a una conversación mantenida en el grupo de LLEC (Libros, lectores, escritores y una taza de café, para quien no les conozca), me surgió la idea de escribir sobre distintas temáticas que se usan a la hora de pensar y dar vida a una obra literaria. En este caso (y ya lo redactaré mejor en una publicación introductoria), se habló de oscurantismo, el tema base de las novelas de terror y novelas negras de carácter sobrenatural.
Por distintas circunstancias que no vienen al caso, tengo bastantes conocimientos sobre este tema en particular, en parte porque, también, tuve una época en la que escribía este tipo de literatura y las secuelas de ese tiempo se han quedado impregnadas en muchos de mis personajes (bien sabido es por todos los que me conocen que mis personajes son en esencia oscuros o tenebrosos).
Dicho esto, hablaremos en este primer apartado de temática oscura y de terror sobre espiritismo y la ouija.
Antes de comenzar, me gustaría aclarar que hablaré “en teorías”, puesto que este es un tema muy controvertido y que crea muchas opiniones y sentimientos encontrados. Con el objetivo de respetar a todo el mundo, escribiré bajo “suposiciones” y utilizaré sinónimos como entes, energías y esencia para poder ser entendida bajo distintos puntos de vista. Si estás de acuerdo con estas premisas, acompáñame en tu primer viaje tenebroso.

Espiritismo y Ouija

 

Si bien el ser humano es una criatura mística por naturaleza, ya que tiene conciencia sobre su propia condición de ser vivo y reflexiona sobre él mismo y su entorno, sus poco desarrollados sentidos le han alejado, con el tiempo, de los planos energéticos y han cortado su conexión con las distintas dimensiones que nos rodean. En teoría, nuestros antepasados estaban más conectados a lo que conocemos como “mundo espiritual”que nosotros, puesto que la evolución desarrolló nuestra razón en detrimento de nuestra intuición. Sin embargo, poseemos una conciencia histórica, que no deja de ser un leve recuerdo inconsciente de lo que fuimos y esto nos permite sentir más allá de lo que, a priori, nos dejan nuestros escasos y teóricos cinco sentidos.

Para la gran mayoría, nuestra “mente” es puramente funcional y superficial. Pensamos y reflexionamos sobre lo que nos afecta directamente y no sobre lo que hay más allá de lo que nuestros ojos pueden llegar a ver. No obstante, unos pocos, nacen con su mente “liberada” de diversos modos, pues no todos pueden percibir lo mismo. Cuando una función de nuestro cerebro se encuentra de esta manera, nuestros sentidos se multiplican y aparece el sexto sentido (sí, como el de la película), el sentido de la intuición.
Este tipo de personas denominadas como “sensitivos” son capaces de ver lo que los demás no pueden y, en muchas ocasiones, son capaces de atravesar las barreras del espacio y el tiempo (aunque aquí, ya entraríamos en otro tema que, por el momento, no nos compete). Es decir, están conectadas con el “mundo espiritual” o perciben las energías que nos rodean.
El mundo espiritual, la otra dimensión, la energía que se percibe, aunque no pueda ser vista o como más te guste llamarlo, siempre nos acompaña. Todo ser vivo es energía y, ya sabes, la energía no se destruye, se transforma. En teoría, cuando partimos, nuestra esencia sigue existiendo porque se ha transformado en esa energía que no se ve. Tal vez tú la conozcas como “el espíritu”, “el ánima o el alma”.
Los sensitivos se relacionan con estas energías o almas. Pueden verlas y sentirlas y, dependiendo de cómo de liberada esté su mente, su conexión con ellas será mayor o menor. Cuánto más fuerte sea la conexión (esto puede darse por haber tenido relación “en vida”), más posible será establecer una comunicación, aunque, no te engañes, nunca podrá ser plena. Los del “otro lado” solo pueden comunicarse mediante repeticiones o apariciones en sueños, que es cuando nuestro inconsciente está más activo.
Como ya hemos dicho que el ser humano es místico por naturaleza, no hace falta ser sensitivo para que podamos tener alguna de estas experiencias “paranormales”. En ocasiones, nuestra mente está más receptiva a los estímulos que le rodean.

Al no ser pocos los que han contactado con sus seres amados o los han percibido de algún modo, la humanidad ha buscado siempre la forma de llegar hasta ellos. En definitiva, necesitamos un medio con el que superar las barreras de nuestros nefastos sentidos: el espiritismo.
A pesar de esto, el carácter humano es tan variado como extraño y nos podemos mover por el amor o por la avaricia de una vida terrenal plena. Conocedores de las energías, nuestra inteligencia nos permitió descubrir que existen otras distintas a nosotros, otros “entes” que nos acompañan y que comparten tiempo y espacio con nosotros, aunque se encuentren en una dimensión que no podemos ver. Este tipo de energías negativas no nos ofrecen bienestar interior, pero si terrenal y nos van corrompiendo poco a poco hasta la hora de marchar, cuando nuestra energía y alma ya se encuentra tan negra que se convierte en uno de ellos. La energía negativa, los entes malignos o el mal, siempre buscarán devorar al positivismo y, en definitiva, a la vida. El problema es que, por norma general, aunque nos rodean, les alejamos si nuestras acciones se basan en buenos sentimientos. Pero, no todos somos buenos y nunca lo seremos. Aquellos que no tienen nada que perder, que han perdido su dignidad humana y el amor que nos diferencia de las demás criaturas, desearán el poder terrenal. Cuando la avaricia se apodera de nosotros, abrimos la puerta del mundo tenebroso. La ouija es uno de esos medios para llegar a ese mundo de sombras en el que, si entras, no puedes salir, pues tu destino es regresar a quiénes entregaste tu alma.

La ouija, que más que ser un tablero (forma típica), es una sucesión de reglas para poder contactar con la oscuridad, se constituye como un medio esotérico de invocación. La energía o aquellos que nos acompañan no pueden ser invocados, solo se puede invocar energías o entes que ya no tengan nada de humanos, es decir, ajenos a nosotros. El origen de este macabro “juego” no era el contacto con los muertos, sino con aquellos entes que pudieran darte respuestas y guiarte en la vida terrenal. Por este motivo, si se realiza el ritual, nunca se contactará con alguien que ya está a tu lado, sino con otro ser o energía que buscará devorar la tuya, ya sea, atravesando su dimensión o esperando tu muerte.
Preguntaban por el nombre del puntero que señala las letras que forman los mensajes del supuesto “visitante” y, de ahí, emergió el tema de los distintos utensilios de los que se disponen a la hora de ejercer el contacto. Todos, posean la forma que posean, llevan siempre cristal (un vaso, un puntero con lente, una lupa…). Esto se debe a que, la teoría cuenta que el cristal refleja la dimensión negativa u oscura. El reflejo que vemos al otro lado representa nuestro alter ego, nuestra esencia maligna. Por esto, encontramos en la superstición de muchas culturas la “maldición” de la ruptura de un cristal. Supuestamente, si esto ocurre, habremos liberado al mal.
Y hablando de mal, ¿qué es una posesión? Una posesión no deja de ser la desaparición de la propia esencia. Es la locura provocada por la absorción de la energía positiva propiciada por una negativa. Cuando el mal se traga al bien, el “demonio” sale a la luz. Un mal primigenio que nos lleva hasta el inicio de nuestras culturas y que permite a la conciencia contactar con el pasado y entre delirios ser capaces, incluso, de hablar lenguas muertas o distintas a la nuestra. El ente maligno, una vez que nos gobierna, explota nuestros sentidos por su carácter “antinatural” y su pertenencia a una dimensión que no es la nuestra. Solo nuestros valores, ya sean religiosos, éticos o morales, podrán hacer frente a esa energía negativa y atraer a la nuestra. Recuerda que la verdadera “maldición” es convivir con tus propios miedos y convertirte en alguien que en realidad no eres.
En adición, y como dato curioso, muchos habrán visto que se utiliza, además del cristal, una moneda. La ignorancia y superficialidad de los  hombres de hoy en día, han convertido en un juego algo que no lo es y ni siquiera conocen las consecuencias de ciertas acciones. Colocar una moneda es decirle al mundo tenebroso que pagarás con tu alma a quien te ayude en tus propósitos, ya sea dándote la información que buscas o cumpliendo tus deseos.

Podríamos pasar horas debatiendo sobre este tema, pero creo que con la información que te he dado puedes construir unas buenas bases a la hora de escribir una historia con estos elementos. En otra ocasión ya hablaremos de otras cuestiones paranormales, así como de criaturas terroríficas del imaginario popular. Espero que, en verdad, te ayude.
¿Mi recomendación? Si eres escritor, deja que la imaginación fluya a través de lo que ahora sabes. En la ficción todo es posible. Ahora bien, nunca pruebes aquello que no conoces. Lo que se creó para hacer el mal, solo puede traerte desgracias. Escribe para alimentarte de alegrías, aunque para ello debas utilizar tus pesadillas, pero nunca les des la mano ni te adentres en ellas.

¡Como siempre, nos seguimos leyendo por aquí!

5 Comments on “Temática oscura y de terror I: Espiritismo y Ouija

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