Reseña de “El Protector: El poder está en la mente” de Joaquim Colomer Boixés

Barcelona. En la actualidad. Durante una velada con unos amigos, Marc, un joven universitario, ve truncada su tranquilidad cuando es abducido por una nave de otro mundo.
Allí, a través de una alteración genética, le serán otorgados unos increíbles poderes, con el fin, de proteger el planeta Tierra de una posible amenaza alienígena.
A partir de ese momento, se verá obligado a aprender a controlar las habilidades recién adquiridas y, lo más difícil, mantenerlas ocultas ante su familia, amigos y el amor de su vida.

Hoy vamos a hablar de lecturas y vamos a dirigir nuestras miradas, en este caso, a El Protector: El poder está en la mente de Joaquim Colomer Boixés, una novelita juvenil corta, muy adictiva y que logra que pasemos muy buenos ratos mientras vamos leyendo las aventuras y desventuras de su protagonista.
Para empezar, he de decir que no soy muy fanática del subgénero de ciencia-ficción que tiene que ver con los alienígenas, debido a que no es un tema que me atraiga y, en más de una ocasión, incluso, me desagrada. No obstante, no me arrepiento para nada de haberle dado una oportunidad a esta novelita, ya que se trata esta temática con un humor tan fresco y destila un cariño tan especial que se aleja con rotundidad de aquellas obras desagradables y “babosas”, llenas de gusanos y orificios que al cine de este género tanto le encanta (ya me entendéis).IMG_20170324_111648
El Protector maneja otro concepto. Sí, los aliens tienen un papel fundamental, pero el lector siempre camina de la mano de Marc, nuestro protagonista.

Narrada en primera persona, Marc nos cuenta cómo es su vida de “pringado” y lo que le ocurre después de su encuentro con los visitantes de otro mundo. El lenguaje sencillo y coloquial consigue que el lector se posicione al lado del protagonista en todas y cada una de las circunstancias. Su carácter bonachón y atontado, en muchas ocasiones, nos provoca lástima y no de esa que te encoge el corazón, sino aquella que te hace expresar en más de una ocasión “¡Ay, el tonto este!”. De esta manera, se logra que los lectores estemos con Marc, nos lleven los demonios con él y, a su vez, nos alegremos de sus logros. El personaje, en definitiva, se convierte en un amigo (un tanto especial, sí), al que tomamos cariño conforme pasan las páginas y al que no podemos dejar de desearle cosas buenas y esperar su regreso.
Los personajes de esta obra son sencillos, pero no nos engañemos. Dentro de su sencillez cumplen a la perfección su papel en la novela. Además, como ya mencioné en el párrafo anterior, la aventura la vivimos de la mano de Marc, por lo que los demás actantes se dedican a cumplir el papel para el que fueron creados. Todos y cada uno aportan su granito de arena en la evolución de nuestro “pringadillo” de turno. Amigos, enemigos (visitantes o no), familia y amores (aunque, aquí, he de ser sincera y decir que el personaje de Anna me desquicia hasta límites insospechados), todos ellos orbitan alrededor de Marc, el astro rey de esta historia.
Gracias a ellos, es más, nos hallamos ante una obra que contiene unos valores importantes y, ya que es una obra juvenil, considero de suma importancia resaltarlos. La familia, el poder del amor (no como la empalagosidad barata que solo se enfoca en el amor sexual, sino el amor en mayúsculas. Esa capacidad de amar a los nuestros y a nuestros congéneres) , la valentía, la capacidad de decidir y arriesgarse y, sobre todo, el poder de la mente: las consecuencias de creer en uno mismo.

La novela posee una estructura lineal, en la que se nos cuentan los hechos por orden cronológico. Es rápida, ya que las acciones se desencadenan una tras otra. Si bien, a mi parecer, al comienzo se excede un poco en “velocidad”, desde la mitad de libro hasta el final se equilibra dejando un muy buen sabor de boca.
Si retomamos el vocabulario, ya hemos mencionado que el léxico utilizado es coloquial, sin llegar a la vulgaridad en ningún momento. No son pocas las ocasiones en las que, de manera equivocada, algunos autores confunden “juvenil” con grosero. Es verdad que ciertas expresiones vulgares se utilizan más entre los jóvenes, pero en un ambiente universitario, como es el que se presenta en la novela, el vocabulario dista mucho del presente en un barrio de las afueras de una ciudad.

Por ende y respondiendo a vuestras preguntas. ¿Recomendaría El Protector? Sí.
Se lee rápido al no manejar un vocabulario y una sintaxis demasiado complejas. Las expresiones cotidianas y su humor elegante te hacen sonreír en más de una ocasión, quedarte mirando a la nada y preguntarte si en realidad has leído aquello.
El Protector es una novela sin pretensiones, escrita para hacernos disfrutar y lo consigue, ¡vaya qué si lo consigue!  Sin duda es un título a tener en cuenta y que merece estar en nuestras bibliotecas o dispositivos. Incluso si te ocurre como a mi y los extraterrestres te repelen más que al agua un chubasquero, te recomiendo leerla. Te gustará, estoy segura. Estos aliens sí molan.

La calificación de este blog queda así:

Disfrute: 10/10
Personajes: 7/10
Ritmo: 7/10
Escritura: 10/10

El Protector: el poder está en la mente
Joaquim Colomer Boixés
8/10

¡Hasta aquí la reseña de esta novela! ¿Y tú? ¿A qué esperas para forjar tus propias opiniones? ¡Clica la imagen para empezar a hacerlo! Como siempre, muchas gracias por pasarte por aquí y no olvides suscribirte para leer más reseñas y entradas creativas. ¡Felices letras!

6 Comments on “Reseña de “El Protector: El poder está en la mente” de Joaquim Colomer Boixés

  1. Siento decirte que has sido bondadosa, al externo, con tu adulación disfrazada de reseña. El escritor (si se le puede llamar así) aún está en pañales y no tiene ni la menor idea de lo que es contar una historia. Las personas creen que la literatura es un amontonamiento de palabras, cuando no es así. Cualquiera puede escribir (eso es un hecho), pero no cualquiera puede hacerlo con calidad literaria. Es una pena que aproveches este espacio para dar palmadas en la espalda, en vez de quitarle la venda. Una crítica hace crecer al escritor como tal, una lisonja sólo le eleva el ego y lo mantiene engañado.

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    • ¡Hola! Si tenemos en cuenta que se trata de una novela juvenil, no veo la adulación por ninguna parte. Creo que en la reseña se dice (en varias ocasiones además) el público al que va dirigido. Mi reseña está escrita en base a esto y opina sobre el libro teniendo en cuenta todos esos factores.

      Si te parece un amontonamiento de palabras, quizás eres tú el que no sabe lo que significa la palabra “literatura”. La calidad literaria se mide en muchos factores distintos. Primero, cuando eliges leer una obra, al menos te informas del público al que se dirige y el tema que presenta en su sinopsis. Desde ese momento decides seguir adelante o no. Una obra que no contiene errores ortotipográficos y de estilo graves ya tiene calidad. Después, hay que mirar si cumple su objetivo o no y, a su vez, si cumple tus expectativas como lector. En mi caso, así ha sido y me parece una novela juvenil acertada y divertida.

      Si a ti no te lo parece, pues bueno… Es tu opinión. Lo que no se hará en este blog nunca es desprestigiar e intentar humillar a otros autores. Aquí opino y escribo sobre lo que yo pienso y si no lo compartes, al menos, no ofendas.

      La calidad de los escritores es algo por lo que tenemos que luchar, sí. Pero, también debemos procurar tener calidad como personas.

      Gracias por tu intento de ataque destructivo disfrazado de “opinión”.

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      • No creo haber insultado a nadie para que se sientan ofendidos. Sólo fui sincero y di una opinión personal. Tampoco esperen recibir felicitaciones gratuitas cuando no las merecen. Seamos claros y digamos las cosas como son por favor. Hay que tener la madurez necesaria para aguantar una opinión contraria, sino no vamos a durar en este oficio y tampoco vamos a crecer. La zona de confort a un lado, nos tragamos el orgullo e intentamos callar al crítico alguna vez, pero con un trabajo bien hecho.

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  2. Tu “el escritor (si se le puede llamar así)” ya muestra tu poco respeto. No hace falta utilizar una palabra “grosera” para insultar o despreciar a alguien.
    Ni se esperan ni se dejan de esperar halagos y felicitaciones gratuitas. Si a ti no te gusta algo estás en tu derecho, pero no hagas de menos a los demás, no los desprecies. Es un concepto simple y muy sencillo de entender.

    La madurez se demuestra cuando se realiza una opinión contraria de verdad y no un ataque disfrazado. La duración en un oficio u otro nos la genera el respeto hacia nuestros compañeros y nuestras buenas intenciones con nosotros mismos y el resto.

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    • No veo la falta de respeto por ningún lado, tampoco hay que dramatizar. No creo que a una persona se le pueda llamar escritor sólo porque escribe y publica un libro; es mucho más que eso. Como tampoco puedo llamar futbolista a una persona que juega al fútbol los fines de semana con sus amigos. Ser escritor debe ser su aspiración, quizás, pero no lo puedo calificar como tal. Que algún día logre ser escritor, no lo dudo. Estoy seguro que con mucho esfuerzo y dedicación lo puede lograr, pero que tampoco se engañe y piense que es escritor porque escribe. Y estoy seguro que, si acepta las críticas, se supera a sí mismo y su esfuerzo lo amerita, mañana más tarde hasta puede lograr un Nobel de literatura.

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