WRITOBER 2020 / 6. ÁRBOL

El árbol del jardín familiar era grande y majestuoso, llamaba la atención de todo el mundo. Su tronco ennegrecido se alzaba retorcido hacia el cielo, con su imponente anchura coronada de ramas de hojas que, como obsidianas, relucían al sol.

La historia que se contaba de padres a hijos databa de hacía siglos, cuando uno de sus antepasados prometió a Dios que, si le ayudaba generar una gran fortuna, su familia siempre caminaría por el sendero que les hubiera impuesto. Serían sus fieles servidores por toda la eternidad y así se lo trasladarían a las generaciones venideras.

Cuando a uno de ellos le llegaba el momento de partir, sucedía un hecho maravilloso. Pasaba sus últimas horas al lado del árbol y, al día siguiente, no quedaba rastro de él. Decían que lo que sucedía era que en el tronco se abría una puerta que llevaba directamente al cielo. Por tal razón, en esa familia no se temía a la muerte.

El abuelo esperaba sentado en su silla de ruedas, frente al árbol. La noche se mostraba salpicada de estrellas que brillaban tanto como su esperanza. No siempre había actuado bien, pero sí lo había hecho bajo las enseñanzas del señor. La gente no entendía que, para obtener la vida eterna, había que hacer sacrificios.

Así pensaba cuando oyó un rumor, un ligero temblor que se convirtió en una vibración más profunda. En la corteza del árbol se dibujo una grieta que empezó a abrirse frente a él y, conforme lo hacía, desprendía un olor nauseabundo. Parecía el aliento del infierno.

Sin comprender, el hombre empezó a atemorizarse, sobre todo al ver que los antes preciosos nudos adoptaban la forma de rostros desencajados. La boca negra del tronco se abrió por completo y de ella brotó una luz ardiente y fantasmagórica.

Entonces lo entendió, su antepasado no pactó con Dios. Sus descendientes transmitieron esa historia para que no temieran a la muerte. El árbol era la puerta al infierno y se alimentaba de sus almas condenadas por un pacto a cambio de riqueza.

©2020, Verónica Monroy

La imagen utilizada para ilustrar este relato pertenece a su respectivo autor y se ha utilizado sin ninguna modificación ni con fines comerciales.


Mis Obras

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .

A %d blogueros les gusta esto: