WRITOBER 2020 / 11. FLORES

Las rosas más hermosas que jamás había visto se encontraban en el jardín de mi tía Belladona. Sus arbustos eran altos, intrincados, de espinas curvadas, y sus flores brillaban con un color rojo vivo e intenso que no se podía ver en ningún otro lugar. Eran especiales, realmente bellas, como mi tía.

Mi padre me había contado desde niña que siempre había sido muy solitaria y que jamás, jamás, había salido de casa. Solo se dedicaba al cuidado de sus rosas, y parecía que el tiempo no pasaba por ella. Algunos hombres, incluso, al verla en el jardín, se habían atrevido a colarse en él para hablar con ella. Pero a mi tía Belladona nunca se le conoció novio alguno. Mi padre dice que todo era culpa de mis abuelos, que la habían sobreprotegido demasiado por ser un bebé muy esperado después de tanto tiempo intentando tener una niña sin éxito.

Un día que fui de visita, le pregunté cuál era el secreto de unas rosas tan bonitas.

—Abono —me respondió con su voz, delicada como sus flores—. Un buen abono es suficiente.

No me quiso decir más, sin importar cuánto le insistí. Pero yo no iba a darme por vencida.

Una noche, cuando regresaba a casa de una fiesta, decidí desviarme hacia la suya y colarme en el jardín. Nunca había entendido por qué mi tía no lo vigilaba más, pero, en fin, solo necesitaba recoger un poco de tierra para llevármela a casa y analizarla.

Cuando llegué a los rosales, rápidamente me dispuse a escarbar, pero enseguida el tacto húmedo y viscoso de la tierra hizo que me pusiera en alerta y que me invadiera una fuerte curiosidad. Escarbé y escarbé y cuando mis dedos tocaron lo que parecía una cara, apunté con la linterna. No pude evitar una arcada. Las raíces de los rosales se enterraban en decenas de cabezas de hombres para alimentarse de ellas.

Quise correr, pero choqué con el cuerpo duro de mi tía. Aun en la oscuridad, pude ver cómo de debajo de su falda también salieron esas asquerosas raíces.

©2020, Verónica Monroy

La imagen utilizada para ilustrar este relato pertenece a su respectivo autor y se ha utilizado sin ninguna modificación ni con fines comerciales.

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