WRITOBER 2020 / 12. CEMENTERIO

Le encantaban las procesiones de madrugada. Eran la única ocasión en que su familia le dejaba quedarse despierto por la noche y, lo que es mejor, ¡salir! No sabía qué hora sería con exactitud, iba de la mano de su abuela caminando y no podía dejar de mirar la escena que se desarrollaba ante sus ojos. La virgen iba más atrás y ellos guiaban el camino, vestidos de negro, con un cirio en la mano, atravesando el sendero de aquellos bosques de Galicia. ¡Parecía que se encontraba en una película de terror!

Imaginando así, sus propios pensamientos le causaron un escalofrío y un cosquilleo que pronto se convirtió en ganas de orinar. Tiró un par de veces de la huesuda mano de su abuela y le dijo en voz queda:

—Abuela, me hago pis.

La mujer dio un resoplido y le susurró:

—Ve a esos arbustos cercanos y date prisa, la procesión no puede detenerse.

El niño obedeció, se dirigió a los arbustos y se dispuso a evacuar. Cuando terminó, alzó la cabeza en busca de la luz mortecina de los cirios y cuando la halló, se dirigió sin demora hasta ella y se adentró entre los penitentes. En la oscuridad, no podía distinguir bien quién era quién, pero sabía que su abuela avanzaba la tercera de la fila derecha. Nada más alcanzarla, agarró su mano huesuda, la cual notó más fría y dura que de costumbre, y siguió caminando.

En ese momento, miró al frente y se percató de un hombre que caminaba de manera extraña portando una cruz, guiando el paso. Hubiera jurado que aquel tipo antes no estaba. Confundido, iba a preguntar a su abuela quién era ese cuando vio a lo lejos un cementerio. Se dirigían a él.

Elevó la mirada asustado a la persona que iba a su lado y, con horror, se topó con el horrendo rostro de una calavera sonriente.

«Ahora que nos has visto, formarás parte de la Santa Compaña», oyó. Supo entonces que, en la próxima procesión, él sería quien llevaría la cruz.

©2020, Verónica Monroy

La imagen utilizada para ilustrar este relato pertenece a su respectivo autor y se ha utilizado sin ninguna modificación ni con fines comerciales.

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