LITERARTOBER 2021/8. GATO

Gato

En su familia siempre habían compartido sus vidas con gatos. No sabía con certeza de dónde provenía esa costumbre, pero lo que tenía claro es que no lo entendía. No le gustaban, sus ojos cristalinos que, al mirarlos, no te permitían descifrar sus intenciones la ponían nerviosa. Le parecían criaturas repulsivas, siempre dejando pelo por todos lados. No soportaba a Chibi, el gato de su madre, recogido en la calle hacía años. Lo ignoraba, por mucho que su madre le dijera que eran criaturas extraordinarias, y se hubiera deshecho de él si ella no hubiera estado tan obsesionada.

Cuando la noticia de la muerte de su tío, sin hijos y propietario de una finca, le llegó a través de una notificación de la herencia, no pudo alegrarse más. A pesar de ser un loco de los gatos, se había acordado de su sobrina mayor, a quien cedía su propiedad por completo con una condición: que viviera acompañada de al menos un gato. Sus primos la iban a envidiar y, por supuesto, no iba a pasar su tiempo con uno de esos bichos, aunque estaba dispuesta a hacer el paripé unos días.

Así, recogió un gato de la calle, como Chibi, y lo alimentó y cuidó las primeras semanas de vigilancia, pues su familia conocía su aversión por los mínimos. El gato sin nombre, por su parte, con actitud extraña, pasaba largas horas frente al cuadro gigantesco de un felino sobre las escaleras. Así lo hizo hasta que la vigilancia cesó y se encargó de abandonarlo lejos de allí.

.

. Horrorizada, esa madrugada se acordaba de Chibi y del gato que abandonó. Llevaba semanas oyendo ruidos y notando un olor nauseabundo en la casa, hasta que ese día, en la oscura nocturnidad, los grandes ojos del felino del cuadro se iluminaron. Con una pierna rota por haberse caído por las escaleras, veía cómo una sombra se arrastraba hacia ella con peligrosos jadeos, y solo cuando el frío tacto de la muerte alcanzó sus dedos recordó que su madre siempre le dijo que los gatos eran guardianes de otros mundos.

©2021, Verónica Monroy

📷 Mi instagram.

La imagen utilizada para ilustrar este relato pertenece a su respectivo autor y se ha utilizado sin ninguna modificación ni con fines comerciales.

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