LITERARTOBER 2021/13. OJOS

Ojos

Vivir con miedo no es fácil, sobre todo, cuando ni siquiera tus padres creen en ti.

Héctor lo sabía muy bien. Desde que jugó con sus amigos a ese tablero tan famoso que salía en algunas películas, nada volvió a ser igual. Poco después de aquello empezaron a sucederle situaciones extrañas que, en un primer momento, el chico atribuía a simples coincidencias. Pasaba al lado de una estantería y algún libro se caía, mientras desayunaba con tranquilidad para ir a la escuela, los cereales se desparramaban por el suelo; cuando se encontraba en el baño, el grifo se abría… hasta que un día, mientras se lavaba los dientes para irse a dormir, lo descubrió. Apenas fueron unos segundos, pero resultaron más que suficientes para que la sangre se le cayera a los pies. Tras él, en la oscuridad del pasillo que se dejaba entrever por la puerta del baño entornada, y gracias al espejo que tenía enfrente, advirtió dos puntos brillantes, dos ojos que lo miraban con atención y que, al verse sorprendidos, desaparecieron. El sonido de los pasos apresurados por el pasillo le erizó el vello de la nuca.

A partir de entonces, ya no pudo dormir bien.

No había noche en la que no se sintiera observado. No importaba que hubiera cerrado la puerta de su cuarto ni que Max, su perro, durmiera con él. Alguien lo acompañaba todas las noches. En un principio, sin manifestarse, pero poco a poco los ojos fueron haciéndose presentes. Primero, en el armario; luego, en un rincón; más tarde, al lado de la ventana. Las dos luces esféricas nunca lo abandonaban.

Intentó muchas veces llamar a sus padres a gritos, aunque cuando acudían jamás veían nada y lo achacaban a los ojos de Max, que una noche huyó despavorido para jamás regresar a su cuarto.

Ahora Héctor, venciendo al miedo, o derrotado por él, dormía mejor. Tan solo debía dejar que una mano agarrara la suya por debajo de la cama, durante toda la noche. Pues prefería el tacto frío a ver los brillantes ojos que no dejaban de mirarle.

©2021, Verónica Monroy

📷 Mi instagram.

La imagen utilizada para ilustrar este relato pertenece a su respectivo autor y se ha utilizado sin ninguna modificación ni con fines comerciales.

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