LITERARTOBER 2021/14. LUZ

Luz

Mayka se consideraba un ser de luz. Terapeuta espiritual, ayudaba a sus clientes a través de terapias alternativas que curaban el alma, que limpiaban las energías y las conectaban al cosmos. Le gustaba sentir que era única, que había alcanzado un estado de conciencia que le permitía no solo asistir, sino también guiar a los demás. Comenzó interesándose por los ángeles, aprendió sobre minerales, invirtió su tiempo en técnicas de autoayuda, hasta sentirse libre abrazando árboles y enseñando al resto que todo lo que sucedía tenía una razón.

Desechaba todo lo relacionado con la oscuridad, detestaba y sentía lástima por quienes se sentían atraídos por la negrura y no el sendero iluminado. Se veía como maestra, ¡era una maestra!, sus discípulos la adoraban, siempre con su simpatía natural y sus ganas por sanar sus espíritus. Tan fuerte era su obsesión por la luz, hasta el punto de creer que conocía todo sobre su naturaleza, que se esforzó mucho, viajó a infinidad de lugares en busca de una sabiduría mayor, deseando trascender.

Hasta que todo cobró sentido una noche, en un sueño.

Ángeles, deidades, energías, seres primordiales… se cuenta que existen entes por encima del hombre, cuya magnificencia solo se encuentra al alcance de la comprensión de unos pocos elegidos. Mayka se vio como uno de ellos cuando la voz ininteligible para la mayoría se tornó en saber para ella. Se maravilló con lo que le reveló: la verdad se encuentra en la luz. Debía desearla más, entregarse más, dejar que la llenara con su poder. Solo así se volvería como ellos, luz pura y radiante en el Universo.

Aceptó, por supuesto que aceptó. Solo con pensar en los rostros de admiración de sus discípulos se le encendió el alma, alimentando un ego peligroso que no le permitió ver que no era un ser perfecto. Demonios, sombras, criaturas de la noche… temidos por la humanidad, aunque Mayka llegó a clamar a gritos que alguno la ayudara, cuando su cuerpo empezó a arder y su alma se abrasaba para convertirse en la luz que alimentaría a un ser puro y radiante.

©2021, Verónica Monroy

📷 Mi instagram.

La imagen utilizada para ilustrar este relato pertenece a su respectivo autor y se ha utilizado sin ninguna modificación ni con fines comerciales.

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