LITERARTOBER 2021/27. PUÑAL

Puñal

No sabía ni cómo ni por qué, pero Ernesto siempre había vivido acosado por una sombra que nadie más veía, salvo él. Un ente oscuro y pérfido lo atormentaba desde niño, causándole los más terribles sufrimientos.

A ojos de los médicos, sus desgracia provenía de una salud débil, de una enfermedad rara a la que no podían dar explicación, y lo que comenzó con caídas propiciadas por los empujones de ese ser, concluyó en graves accidentes y en la pérdida de su propia voz.

Tal era el acoso de la sombra que los demás lo consideraron dependiente, y sus padres, no pudiéndose hacer cargo de él en su adolescencia, lo llevaron a una residencia especializada para que cuidaran de él.

Con una vida tan miserable, Ernesto pensó muchas veces en quitarse la vida y acabar con su sufrimiento, pero una luz personificada en una piadosa enfermera le devolvió las ilusiones por seguir adelante. Ella no lo trataba con indiferencia ni condescendencia, lo valoraba como a un ser humano, y su presencia no tardó en insuflarle fuerzas para luchar contra el mal que le acechaba desde siempre.

Su voluntad, entonces, comenzó a ser más poderosa que la propia sombra, por lo que rabiosa, fijó sus malignas intenciones en la culpable de que su receptáculo de sentimientos negativos estuviera dejando de alimentarla. Ernesto solo necesitó ver su expresión para descubrir qué pretendía.

Por ello, un día mientras paseaban por el patio de la residencia, y en vista de que la sombra empezó a traspasarse a la de su querida enfermera, proyectada bajo la luz del sol, salió corriendo a la cafetería. Consiguió hacerse con un puñal, que más que puñal era un cuchillo y, como no podía hablar, antes de que nadie se lo impidiera, se encerró en un baño y se hirió de gravedad en el pecho.

Tres días después, todos comentaban el enigmático mensaje que grabó Ernesto sobre su pecho y que le causó la muerte: «No habrá sombras que apaguen la luz de mi vida».

©2021, Verónica Monroy

📷 Mi instagram.

La imagen utilizada para ilustrar este relato pertenece a su respectivo autor y se ha utilizado sin ninguna modificación ni con fines comerciales.

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