Creación de personajes II. El interior de tu personaje.

Hace unas semanas, comenzábamos la sección de Creación de personajes con lo más básico, esto es, definir a nuestro personaje. Si estás leyendo esta entrada y no viste la anterior, puedes ir aquí y echarle un vistazo.
Hoy, regreso para continuar con estos pequeños consejos que te ayudarán a crear y desarrollar tus propios personajes. Estoy segura de que en estas semanas te habrá dado tiempo de sobra a pensar y definir algunos o a redefinir otros. El siguiente paso supone un poco más de esfuerzo por nuestra parte, ya que vamos a adentrarnos en el mundo interior de nuestra creación para relacionarlo con la “superficie” en la que ya habíamos trabajado.

tablapersonaje

Recordarás, que en el post o entrada anterior contestamos las preguntas sobre quién era nuestro personaje y cómo era en cuanto al plano físico, es decir, tratamos su prosopografía.  Ahora, nos toca completar el retrato de nuestra creación y para ello, tenemos que trabajar su plano psicológico. En este punto, ya deberíamos tener claro qué es lo que queremos del personaje, cómo queremos que sea y qué esperamos que le suceda para ello.

He aquí uno de esos manuales, en el que, por cierto, se ve la huella del paso del tiempo y del uso en mis años de carrera.

Existen varias obras sobre teoría literaria que puedes consultar para interiorizar conceptos o aprender nuevas técnicas con las que lograr tus objetivos. Las obras sobre esta temática son tan diversas como autores que se dedican a esta disciplina y, como ya expresamos anteriormente en la otra entrada, no están exentas de terminología que puede resultar complicada de entender para un lector no habituado al ámbito de la filología. Así pues, con una pequeña búsqueda por google, te aparecerán distintos manuales de teoría literaria en los que se te hablará de actantes (personajes), teorías de los mismos (como la teoría de los 6 actantes, por la cual se clasifica a los personajes mediante principios lingüísticos) y un largo etcétera. Considero muy importante mencionarte esto último, por si quieres adentrarte en este ámbito y te gusta la filología. Sin embargo, en este blog pretendo que las explicaciones sean más sencillas y asequibles para todos por lo que, bajo mi punto de vista personal y mi experiencia, te contaré lo que me ha funcionado, me funciona y sigue funcionándome cuando desarrollo la personalidad de un personaje. (Por supuesto, tú puedes tener tus propias ideas o utilizar los conceptos y explicaciones de diferentes autores, dependiendo de tus gustos).

En esta entrada vamos a enfocarnos en el aspecto literario, puesto que el dibujo o la ilustración funcionan de manera distinta. Un personaje ilustrado puede quedarse en el primer paso del proceso de creación, puesto que es posible que no necesite una historia detrás. No obstante, si se trata de una historia ilustrada, el dibujo debe acompañar a las letras y aquí debería tratarse el mismo proceso descrito debajo. Cómo verás, existen varias posibilidades que hay que tratar por separado, así que, por el momento, trataremos la creación del interior de nuestra “criatura” mediante la escritura.

“¿Cómo debe ser un buen personaje?” Seguro que esta pregunta te la has hecho infinidad de veces y la verdad, es que no hay una única respuesta para ella, ya que la clasificación de buen o mal personaje no es correcta y la pregunta, en sí, no esta bien formulada. Deberíamos cuestionarnos, más bien, cómo desarrollar de manera satisfactoria un personaje y qué necesitamos para ello. Por internet encontrarás muchas maneras y técnicas de hacerlo, pero créeme, existen tres apartados que, si los trabajas bien, lograrán que tu personaje esté desarrollado por completo: motivos, contexto y objetivos.

La personalidad es un término complejo que designa la manera de ser, sentir y actuar de los seres vivos. Mucho más desarrollada y compleja en los seres humanos, algunos psicólogos y filósofos creen que ya viene determinada desde nuestro nacimiento y otros piensan que vamos adquiriéndola con la edad y las experiencias que vivimos. Sea como fuere en realidad, nuestro objetivo como escritores es diseñar la personalidad de nuestros personajes y estemos de acuerdo con unas teorías u otras, el proceso debe ser siempre paulatino y constante durante la obra. Se dice que un personaje llegará más a un lector cuánto más verosímil lo sienta. Esto significa que los lectores deben sentirse identificados de una manera u otra con los personajes. No quiere decir que, por ejemplo, todos los lectores deban sentir que el personaje sanguinario y cruel de una obra es igual que ellos (hecho que sería bastante perturbador, si lo pensamos bien…), sino que en su personalidad hay detalles que le recuerdan a personas que han conocido, visto en la televisión, internet o de las cuales conocen su historia. Es decir, que nuestro personaje debe actuar empujado por una serie de razones o motivos que le hagan ser visto como una criatura viva y por los cuales, el lector sienta que es el propio personaje el que decide cómo, por qué y cuándo actuar y no su creador.
Así pues, siempre existen unos motivos por los cuáles se dan diferentes tipos de personalidades. El crear un personaje heróico que es bondadoso de nacimiento está muy bien, sin embargo, hacer creer al lector que es bueno “porque sí” resulta un error garrafal, ya que se nos hace poco creíble si no tenemos unas razones o unos motivos de por medio y no nos permitirá identificarnos y vivir con él su historia. Todos contamos en nuestras vidas con unas razones por las cuales tenemos distintas personalidades. Esta idea es la que debemos llevar a nuestros escritos y presentarla siempre que podamos con cada uno de nuestros personajes, sobre todo los principales. ¿Has creado un adulto muy inocente? ¿Tal vez un ogro deprimido? ¿Un rey cruel? No hace falta que te extiendas en largas descripciones si ese no es tu estilo, pero nunca te olvides de dar las pinceladas necesarias para que tus lectores puedan entender por qué esos personajes son así.

Después de los motivos, el contexto es fundamental para dar a conocer aún más a tus creaciones. Estarás de acuerdo conmigo en que, no tendrá la misma personalidad un adolescente que ha nacido en una familia adinerada y ha vivido “entre algodones”, que un adolscente nacido en un barrio marginal, sin ingresos ni posibilidades de estudiar. El contexto, es decir, el ambiente y el tiempo en el que se viven, así como la sociedad en la que se encuentren, perfilarán o acentuarán más ciertas características de la personalidad de tu personaje. Por ejemplo, en el primer caso, tu adolescente puede ser más inocente que el segundo, cuya picardía es un requisito necesario para sobrellevar la vida en ese barrio. Las posibilidades son infinitas, así que no temas jugar con ella.
Además, otro dato que tienes que tener en cuenta y que, realmente, es muy importante, es el tiempo en el que se desarrolle la historia y la sociedad en la que vive tu personaje (de ambas dimensiones hablaremos en otra entrada con más detalle). No importa si es una época inventada con una sociedad también inventada, debes trabajar en los detalles para que tu personaje actúe de manera coherente y a razón de este contexto.

Por último, tienes que tener claros cuáles son los objetivos que moverán a tu personaje en el devenir de la historia. Alguien que no tiene objetivos en la vida, es una criatura estancada. Puedes dejar que esto ocurra en personajes que no van a tener mucha importancia en tu obra, pero es necesario que los personajes principales tengan objetivos bien definidos. No importa si al comienzo de la historia esto no ocurre, con el paso de la misma, deberán ir apareciendo. Ten en cuenta, además, que los objetivos también nacen de los motivos de la personalidad de tu personaje y de su contexto. Al final, se trata de tener bien claros estos conceptos y entrelazarlos para crear una personalidad estructurada, bien definida y desarrollada, capaz de lograr que los lectores la sientan como verdadera y que, por ello, se sientan identificados, aprobando o desaprobando las acciones del personaje.

Recuerda, un personaje que no provoca ninguna emoción en el lector, es un fracaso (a no ser que sea uno secundario, aunque hay obras que contienen grandes personajes de esta categoría). Crear un personaje exitoso pasa por combinar de manera adecuada, una buena estructura y un buen desarrollo. Si todas las piezas en el proceso de construcción de tu “criatura” encajan perfectamente, tendrás garantizado el éxito. Con estos métodos, no puedo garantizarte que tu obra sea un bestseller, pero sí que tus humildes lectores recuerden, amen y odien a tus personajes.

 

Aquello que el dinero no puede comprar (Cuento)

Crecieron como amigas en el seno de un barrio pobre. Ambas tenían tantas cosas en común que más que amigas parecían hermanas. Estudiaron juntas, siempre compañeras en los juegos, los cumpleaños no se podían concebir sin la presencia de la una o la otra.
El tiempo, gran organizador de destinos, las separó en su juventud, aunque solo de manera académica. Una estudiaría bellas artes y la otra una carrera de ciencias. Aun así, siempre siguieron juntas, contándose cómo les iba la vida, las alegrías y las tristezas que en ella se iban sucediendo. Asistieron a sus respectivas bodas, fueron testigos del nacimiento de sus hijos y la cotidianeidad seguía su curso.

Ambas siempre fueron muy generosas, muy amables. No importaba qué problema les acosara, la otra siempre estaba allí para ayudar y no solo lo hacían entre ellas, sino que su humildad se dirigía también a los demás. Nunca tuvieron mucho dinero. Sus ingresos no provenían de trabajos muy bien pagados, ya que ninguna había podido trabajar en aquello que le gustaba por centrarse en su familia, pero eso no importaba. Tenían lo suficiente para vivir y una familia y amigos que las querían. ¿Qué más podían pedir?

En una ocasión, el teléfono de una de ellas sonó de manera insistente.

—¡Me ha tocado! ¡Me ha tocado la lotería!

Las dos rieron de alegría. ¡La suerte les sonreía! A una de ellas le había tocado una gran suma de dinero. Una cantidad que nunca quiso desvelar, ni siquiera a su mejor amiga. Un día, quedaron en casa de una de ellas y la bendecida por la suerte apareció con un sobre.

—Para ti, para que te compres lo que quieras.

No era mucha la cantidad del sobre, pero menos es nada. La amiga lo recibió con agradecimiento y el dinero lo guardó muy bien para ayudar a sus hijos en sus estudios. Después de aquello, las quedadas entre amigas comenzaron a ser distintas. Mientras que lo regalado se diluía como el agua por los gastos, lo ganado se presentaba bajo diferentes formas. Que si hoy me compré un vestido, que si me hice un tratamiento facial, que si adquirí un nuevo coche… Poco a poco la presunción se convertía en losas que iban aplastando la amistad de ambas. La mujer que miraba el sobre al que solo le quedaban unos pocos billetes, reflexionaba sobre cómo su amiga había cambiado tanto, pero el cariño que le tenía de tantos años no le permitía alejarse, aunque su presencia se estuviera volviendo tan tóxica como estar respirando constantemente los gases de una fábrica.

Un día, cuando se celebraban las fiestas de la ciudad, mientras paseaban ambas, vieron a un artista que hacía retratos en la calle. El hombre vendía los retratos por un módico precio con posibilidad de regatear. A una de ellas le llamó la atención  y se acercó para ver las obras de aquel pintor. El hombre, al verla, le propuso hacerle un retrato por el precio de cincuenta euros y si no le gustaba, podían hablar y bajar el precio. La mujer con más dinero, dibujó una mueca en su rostro.
“No pago yo cincuenta euros por un cuadro de estos” dijo, pero a su amiga le interesaban los cuadros. Dudaba, porque no poseía tanto dinero como su amiga para derrocharlo en caprichos, pero realmente quería un cuadro. Al final pensó que tanto tiempo sin pensar en ella debía ser recompensado y que, por una vez, no sería un error comprar algo para ella. Así que aceptó el trato.

Aquel artista realizó un retrato precioso, una pintura que despedía un resplandor especial, hermosa como ninguna, aunque captara hasta la más pequeña arruga de la mujer. Ella, que se había quedado a solas con él porque, su amiga consideraba que tenía cosas mejores que hacer que perder el tiempo con un pintor callejero, le pagó los cincuenta euros sin pensarlo y se llevó el cuadro a su casa.
La obra era tan bella que a sus hijos y a su marido les encantó. Quitaron algunos cuadros del salón y la colgaron allí. Gracias a internet, los hijos publicaron el bello cuadro en sus respectivas redes sociales y pronto recibieron una auténtica lluvia de halagos, “me gustas”, comentarios y retuits.

La amiga de la mujer, que siempre gustaba de pasearse por las redes sociales para ver cómo les iba a los demás y, de esa manera, alimentar su ego, fue testigo del éxito del cuadro y un sentimiento oscuro, como una sacudida incendiaria le recorrió la columna. Comentó de manera cínica que el cuadro era “maravilloso”, pero el sentimiento de la envidia poco a poco se fue introduciendo en su carne y su mente, obligándola, al poco, a buscar a un buen artista que le hiciera a ella un retrato.

Y así fue, la mujer pagó mucho dinero por tener un retrato suyo y, tal y como hicieron los hijos de su mejor amiga, lo publicaron en las redes sociales. El resultado fueron unos pocos comentarios, mientras que el bello cuadro de su amiga, se había compartido en varios lugares. Esperó un tiempo y su publicación quedó en el olvido.
Rabiosa, no entendía cómo el retrato de un pintor callejero que no era conocido por nadie ni tenía ningún tipo de reconocimiento, podía tener más éxito que su espléndido cuadro y comenzó a buscar a otros artistas para que le hicieran otros retratos siempre con el mismo resultado: la indiferencia.

Ambas amigas seguían quedando, aunque cada vez menos. Mientras una radiaba de felicidad, la otra la observaba amargada, con una larga sombra imperceptible a los ojos que opacaba cualquier atisbo de luz. No importaba de lo que presumiera, de las cosas que comprara, sus ganancias no eran capaces de destruir la felicidad de su amiga. Por ello, al año siguiente, cuando las fiestas de la ciudad regresaron, la mujer con dinero buscó al pintor callejero para que le hiciera un retrato y lo encontró.
Cuál fue su sorpresa cuando el hombre se negó en rotundo a pintarla. Le ofreció cien, doscientos, ¡quinientos euros! por un cuadro, pero el artista lo rechazó porque no había dinero que pudiera pagar el desprecio que cometió en su día.
La mujer le insultó, le repudió y le humilló con sus palabras afiladas y llenas de veneno o, al menos eso creía, porque el artista sonreía tranquilo. Curioso por tan azorada reacción, le preguntó los motivos por los cuáles quería uno de sus retratos y la mujer explicó que su amiga era admirada y querida por ello. El artista río con una sonora y amplia carcajada y rápidamente esbozó un dibujo que enseñó a la mujer. Se trataba de una figura femenina monstruosa, sin ojos, solo con las enormes cuencas vacías y el cuerpo convertido en un pellejo que apenas soportaba los huesos. La mujer se horrorizó y lo consideró un insulto, a lo que el artista le dijo:

“No debería ofenderse. Así es como yo la veo y, seguramente, como la verán los demás. No importa cuántas máscaras, cuántos vestidos maravillosos o cuánto maquillaje de marca invierta en usted, los ojos pueden mirar el exterior y apreciar la hermosura efímera de todas esas cosas, pero la mirada es capaz de ver el alma y usted ya no tiene. Los artistas debemos ser capaces de ver más allá del puro artificio y con gente como usted tenemos que hacer un sobresfuerzo para realizar algo que ante los ojos sea bonito. Su amiga es hermosa porque, en su humildad irradia su alma. El alma es libre y pobre, el alma no se viste con materiales caros. Usted ha perdido la suya. El dinero es un arma de doble filo. Si proviene del esfuerzo y la dedicación, se convierte en una herramienta para vivir, como lo sería la espada para un guerrero. Si su procedencia no es esa y los malos hados deciden introducirlo en la vida de alguien, puede convertirse en la moneda de cambio del mal personal. Cuando dejamos que nos corrompa, como lo ha hecho usted, nos quita el alma a cambio de placeres perecederos. Al no tener alma, tenemos que alimentar nuestro ego a costa del resto para llenar el vacío que hay en nosotros. Por ello, usted solo atraerá a aquellos que han perdido su alma y a quienes solo les interesan esos placeres perecederos que solo se obtienen con el metal maldito. Su amiga, por el contrario, atraerá a aquellos que aun poseen su alma intacta, como ella. Es por eso que su retrato siempre tendrá más éxito que cualquiera de los que usted pueda hacerse. Su alma llama a las otras y entre ellas alimentan una felicidad ajena a bienes materiales que, cuando ya no estemos en este mundo, no nos servirán de nada. Usted a lo único que puede aspirar es a la envidia que le corroerá, porque el dinero no puede pagar los placeres del corazón, no puede comprar el amor ni la luz de los que nos rodean. Si me permite un consejo, deje de buscar alimentar su ego y sea humilde. Tal vez pueda arrebatarle a la fortuna monetaria el tesoro que nos brinda la verdadera Diosa Fortuna.”

 La mujer, indignada, se marchó y pensó en lo estúpido que era aquel hombre, en parte porque no comprendía sus palabras. El tiempo, juez y señor de todos los mortales, confirmó y subscribió punto por punto las palabras del artista, enseñándole el significado que en su momento no entendió y mientras su amiga, a la que había retirado la palabra hacía años, disfrutaba de sus últimos años de vejez rodeada de sus hijos, nietos y amigos, ella era testigo del disimulado enfrentamiento entre sus hijos por la herencia y la ruptura de su familia. Aquellos grandes amigos del pasado que disfrutaban de las reuniones, de los días de compras, ya no estaban. Nadie quedaba, tan solo ella y la sombra de un dinero que se marchó como vino, rodeada de retratos de ella  misma. Retratos apartados en la oscuridad de un sótano, carentes de alma.

Aquello que el dinero no puede comprar por  Verónica Monroy “Saclae”

En constante evolución…

Es tarde y unos cuantos destellos de tormenta se asoman en el cielo esta noche, pero no importa, el trabajo esta terminado. En este caso, una ilustración.

Todo en esta vida evoluciona o, si lo prefieres, se transforma. Nuestras relaciones, nuestras habilidades, nosotros… Todo cambia con el tiempo. Si algo he aprendido en estos años que llevo ilustrando de manera digital es que, con esfuerzo y dedicación, todo se consigue. ¿Y qué queréis que os diga? Mi tableta digital sigue siendo la misma de cuando empecé… La pobre ya tiene muchos trazos a sus espaldas, pero eso no es impedimento para que siga cumpliendo con creces con su trabajo. No es el material, es la mano que lo usa la que debe volverse maestra.
Así que sí, sigue intentándolo, sigue dibujando, escribiendo, trabajando en lo que te guste, esforzándote en tu trabajo o en tus estudios. La recompensa llega de la mano del aprendizaje. Poco a poco, sin prisas y con firmeza… Lo importante es estar siempre en constante evolución.

Dejo esta pequeña reflexión y me despido con dos versiones del mismo personaje con la satisfacción del trabajo bien hecho. Sobra decir cuál es la más antigua y cuál la más actual 😛  ¡Pronto más y mejor!

¿Qué es y cómo leer el Linaje Hydra?

Existen muchas maneras para practicar la escritura. A veces, nuestras ocupaciones impiden que tengamos claro qué queremos escribir, pero necesitamos hacerlo para practicar nuestra expresión o simplemente expresarnos. Una de las maneras que yo utilizo (y ya he comentado en otras entradas) es usando imágenes de algún juego. En mi caso, comencé con el juego de los Sims 3 porque, no solo me permitía crear a mis personajes, si no que el modo de juego libre me permitía jugar en base a alguna historia que quisiera crear.

De esta manera, nacieron dos historias. La primera, el Legado Redirok y la segunda, el Linaje Hydra. Estas dos historias las he ido escribiendo conforme he ido cumpliendo retos en el juego. A estos retos se les llama “generacionales” ya que, como los sims es un juego de simulación, los personajes nacen, crecen, se reproducen y mueren (resumiendo mucho). El primer reto es típico de todas las páginas de fans o simmers: llevar un legado familiar hasta su décima generación. El segundo fue creado por mí para un foro sobre sims que comparto con algunos amigos y que tiene el mismo objetivo: llevar un linaje familiar hasta la última generación basada en “criaturas sobrenaturales”, es decir, un reto de temática fantástica.

Así, con este contexto comencé a jugar estas partidas y a escribir gracias a las imágenes una historia “ilustrada” o fotográfica. Los capítulos están organizados en los herederos que por ahora han nacido y si te gustan las historias de temática mágica, creo que el Linaje Hydra puede saciar con creces tu lectura. Se trata, en definitiva, de la historia de una familia de oscura ascendencia y a la que rodea una maldad permanente.

 En esta ocasión, un ejemplo será la mejor explicación, así que os dejo el primer capítulo del linaje en esta entrada y el enlace a lo que llevo de esa historia. En este blog, colocaré alguno de vez en cuando para aquellos a los que les gusta leer, aunque por desgracia no puedo colocarlos todos, ya que tenemos un límite de imágenes 😛

Sin más, os presento el primer capítulo del Linaje Hydra:

Aquí está lo que por ahora hay escrito de la historia

 

Capítulo 1: Zeode

 

 

 

Él nunca fue un niño normal y no porque tuviera algún tipo de defecto, alguna limitación, algún problema. Simplemente, él era distinto. Desde su infancia, desde aquella vida que en muchas ocasiones no lograba comprender. Muchos habían dicho que él era especial, que jamás habían conocido a nadie con ese color y ese brillo en los ojos. Le hicieron sentir incómodo en tantas ocasiones como, a la vez, le halagaron. “Principito” le decían. “Rey” le llamaban. Las mujeres del pueblo estaban encantadas con él. ¡Qué niño tan adorable! ¡Qué muchachito tan guapo! Seguro que cuando fuera mayor, sería todo un caballero.

Zeode, que así se llamaba el muchacho, no tenía una vida como el resto de los niños de aquel pueblo escondido entre las montañas. Nunca conoció a su madre, jamás supo cómo era. Él vivía con una mujer mayor, de aspecto siniestro y voz desgastada que parecía hablar arrastrando susurros. Cuando él era aun muy pequeño, en alguna ocasión le había preguntado si ella era su madre, a lo que ella parecía ponerse nerviosa, histérica y lanzando pequeños gritos le decía que no y que jamás pensara eso. Con el tiempo, Zeode entendió por él mismo que aquella vieja decrépita no podía ser su madre, era imposible. Sin embargo, ella jamás le dio información de su verdadera madre. Se limitaba a decirle que lo encontró en un bosque, abandonado y a punto de ser devorado por los lobos.

De cualquier otro modo, esta acción de socorro hubiera sido motivo, sin duda, de un agradecimiento eterno, pero Zeode no lo sentía así. Aquella mujer a la que con el tiempo acabó llamándole “vieja” por el profundo asco y rencor que le provocaba parecía, en muchas ocasiones, querer aplastar todo atisbo de buenos sentimientos en el niño. Zeode era carismático, divertido, un gran orador. Convencía a otros niños con la facilidad de quien lleva toda una vida dirigiéndose a grandes multitudes. Hacía amigos muy deprisa y pronto se hizo popular en el pueblo. Sin embargo, cuando llegaba a su casa, la vieja le hacía dudar de sus amistades. Le hablaba de la falsedad, del interés, de la envidia… Le decía que sus amigos estaban a su lado porque era popular pero no porque lo quisieran realmente. Aquella mujer repugnante era tan desagradable como misteriosa. Se pasaba el tiempo en su mecedora, leyendo o cosiendo según le daba. Cocinaba poco y cocinaba mal. Zeode en realidad la odiaba. El niño tenía una gran imaginación, pero una imaginación perturbadora muchas veces. En las noches, muchas, muchas veces, más de las que él mismo pudiera contar, había creído ver a la vieja en la puerta de su habitación observándole mientras dormía. Quieta en el marco de la puerta, sus arrugas se acentuaban más, y en la oscuridad él sólo podía ver su sombra. Cuando la luna llena entraba por la ventana y la luz chocaba contra el cuerpo pequeño y escurrido de la anciana, le sobrevenía el terror. La vieja solía llevar el pelo recogido en un moño, pero en aquellas ocasiones, el pelo lo llevaba suelto, lacio, fino… Apenas tenía y la cabeza se le coronaba con una incipiente calvicie. Su cara ya no era rugosa, sino llena de pellejos que le caían a los lados y sus ojos… ¡No tenía ojos! Dos cuencas vacías eran las que miraban al niño que sufría de terror al ver esa macabra escena. Cada noche, la sombra o la figura calavérica aparecía en la puerta de la habitación y no dejaba de mirarle hasta que llegaba la luz del día.

Con el tiempo, el chico se convenció de que aquello eran pesadillas. La vieja había acabado con todas sus ilusiones, con todos sus sueños y con su imaginación. Lo extraño de todo aquello era, que cuando Zeode hacía demasiadas travesuras, a pesar de lo mal que lo trataba aquella mujer, nunca se atrevió a ponerle la mano encima. En ocasiones, el niño tuvo la impresión de que cuando él se enfadaba, la mujer temblaba e intentaba contentarlo para luego volver a tratarlo mal. A la temprana edad de los quince y dieciséis años, Zeode comenzó a conocer los entresijos del amor y la atracción. Había estado tonteando con algunas chicas del pueblo, pero nunca resultaba nada serio. En alguna ocasión, creía que en él había nacido un sentimiento de cariño y fuerte dependencia hacia alguna muchacha, pero cuando eso sucedía, la vieja volvía a aparecer con sus lecciones de vida y de una manera o de otra, le demostraba que el amor era algo que no existía. Al principio y debido a su adolescencia y rebeldía, Zeode se burlaba de la vieja pero, la respuesta de la mujer era una carcajada más sonora y espeluznante que todos aquellos insultos que él le pudiera dedicar.
“Nadie te querrá realmente porque tu belleza será motivo de atracción, pero no de amor. Además, tienes el corazón negro y a todos los que intenten acercarse a ti, los alejarás. Los que se queden contigo sufrirán la desgracia de estar con alguien como tú”
Esas eran las palabras que la vieja repetía una y otra vez. En realidad, Zeode se estaba convirtiendo en un joven muy apuesto. Una belleza misteriosa y perturbadora que atraía a los demás como polillas a la luz. Él no se consideraba mala persona pero, misteriosamente, todo lo que él hacía por los demás, le regresaba en forma de odio, mentiras y desplantes. Así, con el tiempo, dejó de tomar en serio a ninguna mujer y a ningún amigo.

Pronto, las mentiras y el odio se cernieron sobre él como espadas que sesgaban su vida poco a poco. La gente que antes le quería, ahora le odiaba y buscaban cualquier pretexto para juzgarlo. Para desgracia de Zeode, una noche de luna llena, cuando él ya tenía 21 años, encontró a la vieja muerta en el jardín de la casa. La mujer yacía boca abajo entre la hierba, con la cara desencajada. ¿Le habría dado un infarto? Y aunque así fuera… ¿Quién le creería? Aquello fue suficiente para que Zeode decidiera partir a otro lugar, un lugar donde hacer una nueva vida. Recogió sus cosas lo más deprisa que pudo y raudo, cruzó el umbral del jardín hacia un lugar sin dirección. Mientras se marchaba, no giró la cabeza ni una sola vez. No sentía pena de la vieja y en el fondo sentía que se alegraba de no tener que aguantarla más. Si se hubiese girado en aquel momento, tal vez podría haber visto como el rostro muerto de la anciana esbozó una sonrisa y, acto seguido, se deshacía en infinidad de escarabajos que se enterraban en la tierra con un sonido aterrador. La estructura de la casa se pudrió y los cristales se rompieron, dejando al polvo establecerse en lo que antes había sido un hermoso aunque inquietante hogar, para convertirse en una casa abandonada por siglos.

Zeode- Bueno, tampoco está tan mal para empezar. No entiendo a qué venían tantos recelos de la vieja por sus cosas si apenas tenía dinero.

Zeode- Al menos ha servido para conseguir una casa. Aunque no sea lo que a mí me gustaría pero, en fin, por una vez esa mujer ha sido útil en mi vida.

Después de viajar mucho, de convencer a comerciantes para que le llevaran en sus carros y de pasar noches en posadas de mala muerte a cambio de barrer y fregar los platos, Zeode llegó a un lugar muy pintoresco donde el culto a los dragones estaba generalizado. Desde pequeño y sin saber muy bien el por qué, siempre había tenido debilidad por aquellas criaturas aunque sabía perfectamente que sólo eran cuentos y leyendas. Puede que su apellido le ayudara a generar ese gusto por los dragones. Zeode nunca pudo averiguar por qué su apellido era “Hydra”. Era tan potente como extraño. La vieja, lo único que le decía al respecto, era que “te apellidas Hydra porque eres un Hydra“. Hecho que no explicaba en nada la procedencia de dicho nombre.

Aquel lugar le pareció perfecto a Zeode y buscando alguna casa donde pudiera instalarse, vio con bastante resignación que la mayoría superaban con creces sus ahorros (ahorros robados de la vieja aquella noche cuando la encontró muerta). Por suerte, en un gran descampado, al lado de un lago, se vendía una casa a un precio asequible para él. Aquel lugar era burla a la inteligencia. Costaba demasiado para lo que contenía pero, menos es nada. El nuevo hogar de Zeode tenía una habitación con una cama andrajosa y llena de muelles, una cocina vieja, una salita conectada a la entrada con una mesa y una silla y un cuarto de baño que carecía de lavabo, aunque contenía un viejo retrete y una estropeada ducha. Lo más irrisorio de aquel lugar, era la única luz que había. Una bombilla de cordón pequeña en medio de la sala, dejando el resto de la casa a oscuras. Viendo aquella situación, Zeode decidió que ya era hora de buscarse un oficio. Una de las características más apreciables y que mejores frutos le había dado en su vida era su voz potente y melodiosa. Siempre le había gustado cantar y cuando lo hacía parecía hechizar a la gente. Por otro lado, y en un lugar nuevo, era poco probable que consiguiera darse a conocer tan rápidamente como en su pueblo. Además, era un joven con inquietudes. Siempre había querido aprender y conocer nuevas cosas. La vieja jamás le había permitido ir al colegio, pero curiosamente, él sabía muchas más cosas que los niños de su edad. Tomando todos estos factores en cuenta y gracias a un anuncio que vio en uno de los carteles del pueblo sobre una universidad cercana, decidió que lo más provechoso sería ir y aprender, ganar dinero para arreglar su nueva casa y emprender su vocación de cantante.

El plan era perfecto, sin embargo, las cosas no suelen ser tan fáciles como uno las piensa y Zeode se dio cuenta de ello cuando hizo las pruebas de aptitud para la universidad.

Zeode- ¿Qué aspiraciones tengo? Mmm… Ser libre con mi voz como único instrumento de guerra.

Zeode- Haz el cálculo vectorial de… ¡¿Pero qué mierda…?!

El resultado de las pruebas de aptitud fueron, como era de esperarse, bastante negativas e ir a la universidad no resultaba precisamente gratuito. A Zeode, la carrera que más le llamaba la atención era Bellas Artes, pero necesitaba ahorrar porque ni siquiera sería becado. De esta manera, no le quedó más remedio que ser un desconocido cantautor que utilizaba su voz para ganarse algunas propinas.

La ropa que debía utilizar para no desentonar con el pueblo era realmente ridícula y Zeode se juraba a sí mismo que cuando tuviera la fama suficiente, adoptaría su propio estilo. Por otra parte, y a pesar del atuendo ridículo, su voz seguía sonando tan especial y cautivadora como siempre y eso pronto atrajo la atención de los habitantes de Dragon Valley.

Zeode- ♫ Sigue el camino de mi mirada, alcanzaremos la madrugada, puesto que sabes que con una palabra, tú mi alma tendraaaaaaaaas ♫

Habitantes- Canta muy muy bien este muchacho. Ten unas moneditas, ¡te lo has ganado!

Poco a poco, la presencia de Zeode en las calles comenzó a manifestarse en los periódicos. En ellos se referían a él como el “Artista de la voz melodiosa” y se preguntaban cuál sería su nombre y si realmente cantaba por devoción o porque necesitara dinero.

A Zeode no le gustaba aquella aparente sensación de compasión que tenían respecto a él. Quería que lo admiraran por su voz. Desde hacía mucho tiempo ya no le importaban los sentimientos de los demás y estaba decidido a triunfar por él mismo. Al fin y al cabo se lo merecía.

¿Quién no se reiría si le vieran cocinar a oscuras porque sólo tenía una luz en la casa? Él desde luego lo haría.

Estaba sólo, como siempre. Toda su vida había estado sólo. La vieja decrépita sólo fue un estorbo y una piedra en su camino. Ni siquiera le había resuelto las dudas sobre sus orígenes.

Todos los chicos del pueblo estaban rodeados por sus familias, sabían cuáles querían que fueran sus objetivos en la vida. Tenían el apoyo de los amigos y la gente que les rodeaba. Él no. Al principio creyó que lo tuvo, pero luego descubrió que todos eran unos falsos. Si la vida se trataba de comportarse interesadamente unos con otros, él haría lo mismo. Zeode debía enfrentarse a la vida con las dudas de quien nada sabe de sí mismo.

Y aunque todo se lo habían negado, había tomado la determinación de encontrar sus orígenes, de saber al menos quien era. No le importaba realmente que fuera un bastardo, el hijo de alguien a quien no le convenía que supieran de su existencia, incluso no le importaba que fuera fruto de alguna violación. Lo que quería era saber quien era y triunfar. Para ello, su camino comenzaba en la universidad y una vez que consiguió el dinero suficiente, se matriculó sin dudarlo.

Su nueva etapa comenzaba. Tendría la carrera de Bellas Artes, lo que le proporcionaría información y conocimiento sobre todos los temas que le interesaban. Aunque supiera que la mitología, los seres mágicos y demás eran cuentos y leyendas, no era menos cierto que formaban parte de la cultura de la humanidad y él quería conocerlo. Era inteligente, curioso y su objetivo pasaba por tener el conocimiento suficiente y el poder para estar por encima de los demás. ¿Quién sabe si con la fama que buscaba no regresaba a su pueblo de origen para aplastar a todos aquellos que le engañaron y martirizaron? Zeode Hydra era un triunfador y muy pronto el mundo lo sabría, empezando por Dragon Valley.

Errores de ortografía y redes sociales

Típico. Te despiertas, preparas tu día, te sientas para tomarte tu café (o tu colacao, que también está muy bueno) y el desayuno, mientras consultas tus redes sociales. No pasará mucho tiempo cuando… ¡Oh! ¡Sorpresa! ¡Una falta de ortografía! Y luego otra… y luego otra… y luego otra… Así, hasta que te cansas y comienzas a leer otra cosa.

Recuerdo cuando estuve haciendo las prácticas en un centro concertado como profesora de lengua y hablaba a mis alumnos sobre este tema: las faltas de ortografía en las redes sociales. No tardó mucho tiempo en crearse el debate entre los chicos, ya que todos, en mayor o menor medida, coincidían en una imagen negativa sobre aquellos que las cometían. Seguro que más de uno lo haría en casa, pero en clase jamás, jamás lo reconocerían.
Yo les instaba a que se atrevieran a reconocerlo y algunos, no sin visibles dudas, acababan revelando que lo hacían, aunque siempre matizaban que lo hacían a propósito. Incluso aquellos que podían considerarse los más “pasotas” de la clase, cuando afirmaban que ellos sí cometían esas faltas, lo hacían con una sonrisa nerviosa. No se daban cuenta de que en esa risilla nerviosa desvelaban el mismo sentimiento de vergüenza que tenían todos los demás.
Creedme, no importa si los alumnos se esfuerzan o no, si son responsables o no hacen nada, si les gusta la asignatura o por el contrario no quieren saber nada. Todos (y cuando digo todos, me refiero a todos sin distinciones) tienen una visión negativa de las faltas de ortografía. Esto ocurre porque, tal y como les expliqué, la ortografía no deja de ser un agente distinguidor en la sociedad.
El ser humano es sociable por naturaleza y lleva “marcado a fuego” en sus genes el relacionarse e interactuar con el mundo que le rodea. Así, al vivir en sociedad, siempre habrá factores que distinguirán a unos miembros de los otros. No tiene nada que ver con la igualdad de derechos, ya que ese es otro tema aparte. Más bien, tiene que ver con cómo nos relacionamos con el resto y por qué establecemos relaciones con algunas personas y no con otras y la respuesta la encontramos en los estratos sociales. La realidad es que todos queremos ser “bien vistos” por el resto, ser reconocidos y aceptados, sobre todo por la “clase alta”.

La lengua es un factor muy importante que distingue a los miembros de una sociedad y el cómo se desarrolla en los diferentes ámbitos de esta  es estudiado por la sociolingüística.
Resumiendo y retomando el tema que nos ocupa, los estudios demuestran que las “clases altas” utilizan una variedad lingüística más cercana al estándar o lo que también se conoce como variedad culta. Algunas características de esta variedad es el uso de léxico más complejo, buen uso de las estructuras sintácticas y, sobre todo, la carencia de faltas de ortografía. Un hablante culto no escribirá tal y como se escuchan las palabras, sino tal y como se leen.
Por ello, al ser una característica tan representativa de esta clase social, la ortografía se convierte en un elemento discriminatorio y así lo sentimos los hablantes. Querer ser reconocido en sociedad viene implícito, necesariamente, en la aceptación de esa clase social “alta”, aquella que dirige el mercado laboral, que está presente en los servicios y que usan médicos, abogados y demás personas con las que tenemos que relacionarnos día a día y con las que tendremos que establecer relaciones si queremos avanzar en la vida. La comunicación plena, en definitiva, pasa por un buen uso de la lengua y la ortografía resulta fundamental para poder entendernos.

Con esta explicación, les mostré a mis alumnos el por qué sienten esa “vergüenza” inconsciente cuando se trata de reconocer que cometen faltas de ortografía. Desde pequeños se les enseña a no hacerlo para que puedan comunicarse mejor con el resto y, cuando pasan a la adolescencia, las modas y la búsqueda de su propia identidad hace que se rebelen contra esto para destacar. Sin embargo, no se borra nunca esa risa nerviosa y ese rubor al hablar de este tema porque, ellos mismos condenan y se ríen de aquellos que escriben con errores ortográficos. La globalización que han logrado internet y las redes sociales cada vez ejerce más presión sobre los hablantes de una lengua y aquellos que no siguen la norma son criticados y rechazados, por mucho que se esfuercen en intentar destacar con faltas ortográficas realizadas a propósito. Su comunidad de hablantes no los acepta ni aceptará, así que si quieres destacar de manera positiva más allá de tu grupillo de amigos y relacionarte con el resto del mundo no debes cometer faltas de ortografía.

Los errores ortográficos se producen por varios motivos, pero hay uno que es el más relevante: la falta de lectura. Leer no solo nos enriquece y aporta grandes beneficios que ya debatiremos en otra entrada, sino que también nos enseña, nos instruye en nuestra lengua de manera inconsciente y nos hace asimilar léxico (vocabulario) y estructuras sintácticas (nos ayuda a expresarnos y comprendernos mejor).
Muchos de los errores de ortografía más comunes se producen porque se escribe tal y como se escucha, es decir, con las palabras homófonas (que suenan igual) y con la tendencia a escribir palabras juntas. Remédios-caseiros-para-aliviar-a-enxaqueca-e-dores-de-cabeça

Entre ellos podemos ver ejemplos como la colocación o no de la h, ya que en castellano es muda, es decir, no la pronunciamos. No he echo nada,  No e echo nada, o ya uno de los grandes colmos al respecto: la unión de palabras  No echo nada. (Vale, si no echas nada al suelo, está muy bien. Eres una persona concienciada con el medio ambiente. Ahora, si se trata de hacer, mejor que empieces a leer para aprender que he hecho se escribe separado y ambos con ya que se corresponde con el pretérito perfecto compuesto del verbo hacer).

Como este hay muchos ejemplos más, pero voy a exponer algunos de los que considero que son los más comunes para no hacer esta entrada muy larga y así puedas aprenderlos y corregirlos si fuera el caso o te confundes con alguno de ellos:

A ver- Separado siempre.  (Voy a ver un coche, a ver qué haces, vamos a ver)

Aver-  No existe

Haber- Verbo haber (No va a haber gente, tiene que haber una solución) o sustantivo (hacienda, conjunto de bienes) (a saber qué contiene su haber)

As- Referido a una baraja de cartas o dado de póker (As de corazones) o persona que sobresale por encima del resto (es un as en la cocina)

Has- Forma conjugada del verbo haber en segunda persona del singular del presente de indicativo que se utiliza para hacer tiempos compuestos (Has dormido mucho, no me digas lo que has visto) o también para formar la perífrasis de obligación o necesidad “haber de + infinitivo” (has de esforzarte más, has de pagar la deuda)

Haz- Forma de imperativo del pronombre tú (haz caso, haz la cena)

(Es muy común ver la confusión de estas dos palabras en hablantes latinoamericanos, debido a la no distinción de los sonidos / fonemas “c” y “s”)

Hacer- Verbo (voy a hacer la comida, siempre va a hacer lo que se le antoje)

Llegar a ser/ ir a ser/ a ser- (llegará a ser un buen médico, va a ser un héroe, siempre va a ser mi favorito)

Aser- No lo uses. No existe.

48814243Hay- Verbo haber (¡hay banquete!)

Ay- Interjección (¡Ay, que daño! ¡Ay, qué sensible eres!

Ahí- Adverbio demostrativo, indica lugar. (Ponte ahí y no te muevas, no vayas por ahí)

Hecho- Participio del verbo hacer (el mal ya está hecho. Lo hecho, hecho está) o acción, obra o suceso (esclarecerán los hechos)

Haya- Forma conjugada del verbo haber de primera y segunda persona del pretérito perfecto de subjuntivo (no recuerdo que haya dicho eso,  ¡qué salga quien haya sido!) o un tipo de árbol (¡qué grande ese haya!)

Halla- Del verbo hallar -encontrar- (Allí se halla el dragón)

Echo- Verbo echar (yo echo los papeles a la basura, te echo de menos)

Vaya- Verbo ir (vaya a tomar el aire) o interjección (¡vaya con el niño!, ¡vaya situación!)

Valla- Verja, cerca, etc.

Baya- Fruto

Baia- No existe y no, no importa que lo estén intentando poner de moda. No lo uses.

Excelente- No exelente. (Este error ortográfico es bastante común en hablantes latinoamericanos por el tema de la no distinción)

Yendo- Del verbo ir (¡voy yendo!, está yendo a la torre). No se escribe llendo, eso no existe.

En serio- Separado, sí. 

Sobre todo- Locución adverbial que significa principalmente (Me gustan los helados, sobre todo los de chocolate)

Sobretodo- Prenda.

 

Bien, estos solo son unos ejemplos de algunos de los errores más comunes que nos podemos encontrar en las redes sociales y que causan mucho rechazo entre los internautas, aunque algunos se empeñen en escribir mal. Seguro que tú conoces bastantes más, así que no dudes en aportar más ejemplos para ir llenando la lista. El objetivo es escribir bien y aprender a corregir estos errores, pero se aprende mejor cuando uno se divierte, ¿verdad? 

¡Hasta la próxima y cuidado con las faltas de ortografía que te asalten en tu camino en internet!

 

Introducción del Linaje Hydra

De la gran inmensidad de seres que habitan en la tierra, algunos son tocados por la luz de la bondad, la pureza de los sentimientos, la nobleza y el amor. Sin embargo, otros seres no tienen tanta suerte. Nacidos de las profundidades de la oscuridad, ascienden al mundo para buscar su lugar. Sus ideas, tan distintas a las del resto, los convierte en “no humanos”. Se les considera crueles, malignos, anti naturales, ajenos a la verdadera esencia humana. No obstante, ellos saben la realidad, triste, pero al fin y al cabo realidad de los seres humanos. La humanidad necesita enmascararse, debe protegerse, tiene que defender que su naturaleza es buena para justificar su presencia en el mundo pero, ellos no necesitan justificaciones. Conscientes de que todo lo humano implica destrucción y sufrimiento, asumen su condición y no reniegan de sus oscuros sentimientos, pues no es desconocido por nadie que los hombres matan sin tener la necesidad de defenderse, agreden por diversión, conquistan para alimentar su ego, someten a las demás criaturas bajo su criterio y contaminan todo lo que les rodea. La batalla entre el bien y el mal siempre se llevará a cabo. Las dos fuerzas únicamente propias de los seres humanos y todos aquellos seres que comparten su inteligencia. Unos defenderán la máscara o, quizás, los verdaderos valores que anidan en sus corazones bondadosos. La evolución espiritual, el amor hacia los demás seres y la defensa de la promesa de un mundo mejor. El resto, se dejará llevar por sus instintos, responderán a su verdadera esencia y servirán a su oscura determinación.
Tal vez esta historia no sea lo que cualquier lector pueda esperar. Puede que contenga pocos finales felices o quizás no contenga ninguno. Lo cierto es que no se trata de una beneficiada por la luz de la bondad, sino que nace del otro lado. De aquel lugar donde el bien es una ilusión, una mueca, una oscura carcajada de burla. Ellos, habitantes de las tinieblas, protagonizan un linaje, una tradición que envolverá de oscuridad los hogares de aquellos que se atrevan a dirigir su mirada y a seguir esta historia. Lector valiente, no temas a las tinieblas, pues entre ellas deambularás para conocer la historia de uno de los linajes más terribles que vio nacer la tierra. El linaje Hydra.

Linaje Hydra por Saclae

Bocetos e ilustración acabada del rey hada Albor.

Seguro que recordáis la publicación en la que mostraba el boceto de un personaje que había creado en los Sims 3 (Albor, el rey hada). Bien, después de unos días de trabajo, intentando plasmar su personalidad en los bocetos, al fin pude concluir con estos y una ilustración.

En la anterior entrada hablábamos sobre la importancia de definir a nuestros personajes, ¿verdad? Bien, pues en este caso, Albor ya estaba creado gracias al juego de los Sims 3, pero nunca había hecho una ilustración de él, así que me puse manos a la obra y este es el resultado de los bocetos:

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Si me seguís en mis redes sociales, seguro que habéis estado al tanto de la creación de cada uno. La idea, como ya he mencionado, era intentar captar su personalidad, antes de ilustrarlo. El resultado es una ilustración hecha con colores diluidos y un tanto oscura como el personaje:

ilustracionAlbor

Podría decir cómo es y hablaros un poco de su historia, pero, por el momento, lo dejaré así. Sois libres de opinar en cualquier momento sobre qué os inspira o cómo pensáis que será. No os preocupéis, pronto pondré dónde podéis encontrar su historia para conocerle mejor.

Al igual que las demás, esta ilustración la colocaré en el apartado correspondiente del menú del blog, así que allí podréis verla cuando queráis, además de en mis redes sociales.

¡Nos vemos muy pronto por aquí!

Creación de personajes I. Definiendo tu personaje.

Crear un personaje no suele suponer un problema para ningún ilustrador o escritor. Solo necesitamos una idea general de cómo queremos que sea para empezar a trabajar. El problema llega cuando intentamos encajarle en alguna de nuestras obras y trabajos o cuando tenemos la necesidad de integrar más personajes en estos.
En ocasiones, también puede suceder, que tengamos muy claro el personaje que queremos porque, el torrente de ideas sobre nuestra próxima historia se ha “desatado” y, sin embargo, no sabemos realmente cómo darle forma o, que queramos participar en un concurso y estas ideas no nos lleguen.

Así pues, el primer paso y, a su vez, el más importante en la creación de personajes, es saber definirlos. Y dirás, ¿a qué te refieres con definir un personaje? ¡Muy fácil! Al esquema, a aquello que te permita poder empezar a desarrollarlo y comenzar con su historia. Dicho de otro modo, nos estaríamos refiriendo a las nociones básicas o “pinceladas” con las cuales podrás construirlo.

En teoría, cuando creas un personaje, debes ser capaz de responder estas tres preguntas:

  • ¿Quién es?
  • ¿Cómo es?
  • ¿Cuál es su historia?

La primera pregunta hace referencia a sus datos biográficos, la segunda se centra en la descripción del personaje, tanto en su plano físico, como en su psique o plano psicológico y la tercera se corresponde con el argumento del cual es partícipe o su historia.
En este apartado, nos quedaremos con las dos primeras preguntas:

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Además, como solo estamos definiendo al personaje y no necesitamos entrar en detalles, de momento, dejaremos a un lado su descripción psicológica y nos centraremos en quién es y cómo es físicamente.

Para responder a la primera pregunta, basta con que tengas claro la información más básica, esto es, el nombre, la edad, dónde vive y cómo lo hace. Estos datos son importantes debido a que juntos conforman el contexto del personaje (todo aquello que va a influir en él). En muchas ocasiones vas a tener claros estos aspectos, pero siempre es recomendable que puedas apuntarlos en algún lado.

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En serio, uno de estos puede convertirse en tu próximo superhéroe.

¿Mi consejo? Compra un cuadernillo o una libreta y llévalos contigo. Así, cuando tengas una idea (o te venga la inspiración), puedes apuntarla rápidamente.
Muchas veces no nos encontramos en la comodidad de nuestras casas para poder dar forma a estas ideas y cuando regresamos del trabajo o de nuestras actividades diarias, comprobamos que o no nos acordamos de ellas, o se han desvanecido tanto que lo que creemos recordar ya no tiene nada que ver con lo que originalmente habíamos pensado.

En mi caso, yo tengo varios de estos cuadernillos repletos de anotaciones y de dibujos. Nombres, perfiles de personajes, anotaciones diversas… En cualquier lugar y en cualquier momento, estos cuadernillos pueden ser nuestros salvavidas de ideas y convertirse en verdaderos tesoros personales. ¡Ey! ¿A quién no le ha pasado aquello de estar durmiendo tranquilamente y despertarse con una “gran idea”? Pues a todos nos ha ocurrido y, después, cuando despiertas a la mañana siguiente, ya no te acuerdas ni de la mitad. Hazme caso, ten una libreta de estas siempre a mano, incluso al lado de tu escritorio o mesilla de noche y, si da la casualidad de que Morfeo te abandona unos instantes o el demonio del insomnio te ataca y como recompensa te llega ese nombre para un próximo personaje, ese lugar donde puede desarrollarse una historia o cualquier otra cosa que se te ocurra, inclínate, tantea el lápiz y aunque las legañas quieran impedirte tu objetivo, apunta… ¡Apunta, apunta, apunta! ¡No pierdas esos detalles! Créeme, cuando despiertes por la mañana y veas tu cuadernillo, serás feliz.

Después de que tengas anotados los datos biográficos más relevantes de tu personaje, puedes empezar a perfilarlo y aquí te puedo mostrar un sinfín de posibilidades.
Si te gusta dibujar, dibújalo. Haz un boceto o desarrolla un poco más el dibujo y no te olvides de consultar tus anotaciones. ¿Y qué pasa si no se me da bien dibujar? No pasa absolutamente nada.

Crea un muñeco muy básico y colócale algunos detalles “mal puestos” como se suele decir.ejemplo definir personaje Lo importante es que señales lo más relevante de esos detalles, tal y como ves en la imagen. De este modo, tendrás la suficiente información visual y en tu mente, el personaje tomará forma. A partir de estas nociones muy básicas, podrás irle agregando detalles conforme vayas desarrollando tu historia.

Si te dedicas a hacer ilustraciones, un dibujo esquemático también puede ayudar a poner en orden tus ideas antes de comenzar a bocetar o con la creación de la ilustración en sí.

Estos medios son los más rápidos a la hora de definir un personaje. No obstante y si quieres definirlo físicamente de forma más detallada (y tu tiempo te lo permite), puedes hacer uso de videojuegos como la saga de Los Sims en los que puedes crear tu personaje para darte una idea visual de cómo lo quieres realmente. Yo, personalmente, utilizo Los Sims 3 para esto cuando no tengo prisa (o más bien, tengo tiempo de jugar un ratillo).

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Imagen del creador de sims (CAS/CUS) de Los Sims 3

Existen otros juegos online donde puedes crear tu propio avatar que también pueden resultarte útiles para esta labor. Basta con buscar por la web para que comiencen a aparecer páginas de este tipo. Sin embargo, si no dispones de mucho tiempo libre o, simplemente, no te apetece utilizar este método, siempre puedes recurrir a los dos primeros que, por otra parte, son los más recomendables.

Como verás, definir un personaje no es difícil en absoluto. Acostúmbrate a pincelar o hacer un esquema del personaje que vas a crear antes de hacerlo para tener claro cómo va a ser realmente y si es eso lo que estás buscando. Gracias a esto, podrás cambiarlo cuantas veces desees antes de lanzarte a su creación (en el caso de una ilustración) o a escribir la historia en la que participará.
Normalmente, cuando se trata de dibujar, los ilustradores que trabajan para alguien más deben seguir las indicaciones de sus proveedores o de sus clientes a la hora de diseñar sus personajes. No obstante, cuando se trata de creaciones propias, resulta muy interesante seguir estos primeros pasos.

Próximamente, trataremos el tema de la etopeya o descripción psicológica del personaje, pero antes practica estos primeros pasos y pequeños consejos. Verás cómo pronto adquirirás el hábito de definir a tus personajes y con ello, tendrás muchas ideas esperando el momento adecuado para darles forma.

Más que una imagen. Creación de personajes en tus obras literarias.

Mientras pensaba cuál sería la mejor manera de comenzar con la categoría de Escritura creativa, inmediatamente medité sobre qué era lo que yo, personalmente, considero como la base fundamental para comenzar a organizar un buen relato. Sin darle muchas vueltas porque, ya lo tengo bastante claro, decidí que la creación de personajes debía marcar el hilo conductor en esta serie de entradas introductorias con consejos y enseñanzas.

¿Quién no ha leído un libro y se ha quedado prendado de alguno de sus personajes en alguna ocasión? ¿Quién no ha comprado más libros de una saga para saber qué aventuras les depararán a unos personajes que le han acompañado durante varias semanas? O, simplemente, ¿quién no se ha sentido identificado alguna vez con el personaje de un libro? La respuesta, es obvia. Todos y cada uno de nosotros hemos tenido estas experiencias. Te guste leer más o menos, lo cierto es que todos tenemos en mente personajes que nos han marcado de una manera u otra y, como a nosotros, a muchísimas personas más. Pero… ¿cuál es el secreto? ¿Dónde reside la fórmula mágica que hace que un personaje llegue a tantos lectores?

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La realidad nos demuestra que dicha fórmula o secreto no existe o, lo que es lo mismo, no existen unas “instrucciones” o esquemas que puedan garantizar que tus personajes disfruten de un gran reconocimiento entre los lectores. Sin embargo, sí existen conceptos básicos que debes cumplir sí o sí para conseguir que tu personaje esté bien construido. A partir de aquí, entran muchos factores y cada quién tiene su opinión sobre esto.


En mi caso, considero que lo que nunca debe faltar es el sentimiento del autor hacia sus creaciones. No importa si el sentimiento es bueno o malo, lo importante es que tiene que existir, tiene que estar ahí, presente en su esencia. Si no cumplimos con este requisito, nuestras creaciones serían como marionetas sin alma que se mueven al compás de lo que el titiritero (su creador) quiere. El lector percibe rápidamente este hecho y me darás la razón en que no es lo mismo leer a un personaje que parece “forzado a actuar” a uno que parece tener alma, que actúa por sus propias decisiones y no las del autor.

Como digo, los factores que cada uno considere oportunos, después de los tratamientos básicos y obligatorios en todo personaje, son puramente personales. En este blog te enseñaré e ilustraré con los consejos que, personalmente, me han funcionado a través de entradas organizadas para cada uno de ellos. Existen muchos manuales de teoría literaria que, por supuesto, podrías consultar y de los cuáles podríamos debatir, pero como tengo la intención de aportar “trucos” y enseñanzas que sean asequibles para todo el mundo, dejaremos los tecnicismo a un lado, por el momento (aunque te los nombraré para que sepas que existen y los puedas investigar por tu cuenta si quieres).

Las entradas que escribiré sobre creación de personajes estarán enfocadas a que aprendas qué cuestiones debes tener en cuenta, qué debes evitar, algunos tema de debate personal así como consejos. Serán de carácter introductorio para adentrarnos poco a poco en el gran universo de la escritura y la creación. He pensado que es mejor ir paso a paso porque, como bien indicaba Antonio Machado “caminante no hay camino, se hace camino al andar”, resultarán mucho más instructivas estas entradas divididas en partes.

En fin, esta entrada ha sido solo una breve introducción de lo que próximamente tendremos por el blog. Si te interesa, ¡nos veremos muy pronto!

Visita para saber más los siguientes enlaces:

CREACIÓN DE PERSONAJES I. DEFINIENDO TU PERSONAJE.

CREACIÓN DE PERSONAJES II. EL INTERIOR DE TU PERSONAJE.

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