Sub umbras

Aquel que afirma que la luz ilumina todos los corazones en mayor o menor medida se equivoca. Las sombras siempre están presentes e intentar ocultarlas resulta, al final, imposible. No existen seres tocados por su maravilloso fulgor. Solo entes disfrazados de espejismos efímeros, cuyas propias mentiras llegan a creerse.

Nosotros, los que caminamos entre las aguas negras de la discordia, renegamos de esa falsa y amable iluminación. A veces, nos dejamos acariciar y cerramos los ojos durante un breve tiempo, como un halo de tregua que arderá incandescente cuando volvamos a despertar. Somos el ruido que nadie quiere oír, el misticismo perdido. Mercenarios sin escrúpulos que desconfían del amor y sus banales cuentos. Se nos conoce en el tablero y son muchos los que creen poder seguir el ritmo del tétrico juego en el que las agujas del sentimiento perforan el corazón de aquellos que quieren asentarse en nuestras vidas.

Pocos logran sobrevivir a la llama tenebrosa. Al notar el fuego quemando la piel, esa hermosa luz se estira, se deforma, muestra su fea cara e intenta escapar. Nosotros, como buenos guerreros del azar, sonreímos con la melancolía de pensar que tal vez, en esta ocasión, podría haber sido un acercamiento real, pero sacudimos nuestras cabezas y nos erguimos con fuerza. Qué nadie piense que nuestra oscuridad no es nuestra. Qué nadie crea que fuimos consumidos, pues en sus gritos de agonía se demuestra quien ha perdido. Solo aquellos que sobreviven al ardor de nuestra presencia se convierten en nuestros aliados. Los únicos capaces de tocarnos el alma y el corazón con besos de lealtad infinita que devolvemos con nuestras acciones y nuestra memoria.

Las reglas del destino son crueles, pero aprendimos a seguirlas. Somos los extraños, los desconocidos, el misterio atrayente de lo que está prohibido. Cuando los ojos de los tenebrosos se abren, la falsedad y los supuestos buenos deseos desaparecen. Observamos y el tiempo nos muestra la realidad. Aprendemos. De todo lo hacemos.
Sub umbras vivimos. Sub umbras se encuentra nuestro sentimiento. Sub umbras pereceremos.

Aquel que afirma que la luz ilumina todos los corazones en mayor o menor medida se equivoca.

Sub Umbras por Verónica Monroy “Saclae”

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