Temática oscura y de terror VIII: Fantasmas.

Fantasmas, espíritus, ánimas… varios son los nombres que se les ha dado a las manifestaciones corpóreas de la presencia de los difuntos en nuestro plano. Si ya leíste la Temática oscura y de terror I: Ouija y espiritismo, sabrás que la energía no se destruye, sino que se convierte, y los espíritus no dejan de ser una representación de la energía de quienes ya no están, físicamente, en este plano. Para no repetir lo que ya se habló en dicha entrada, hablaremos de los tipos de fantasmas o espíritus conocidos y que más suelen aparecer en la literatura de terror.

En primer lugar, hay que tener en cuenta que la presencia de un fantasma o un espíritu en una obra no quiere decir que esta, necesariamente, sea de terror, aunque sí la colocará dentro del género paranormal y sus derivados. Además, dentro de los “fantasmas o espíritus” también pueden distinguirse diferentes tipos de entes por los términos usados, esto es, no es lo mismo un fantasma que un espíritu, tampoco es lo mismo que las ánimas o los espectros. Puede parecer complejo, pero, como veremos a continuación, no lo es tanto, y conocer las diferencias les dará a tus obras (en el caso de que seas escritor) una base más solida en el argumento y, si eres lector, un conocimiento de antemano si aparecen este tipo de seres sobrenaturales. También, debes tener presente que los conceptos pueden variar en las distintas culturas, aunque aquí hablaremos de manera general de ellos.

Alma o Ánima: el alma o ánima tiene diferentes significados dependiendo de la cultura de la que estemos hablando. Sin embargo, casi todas coinciden en que se trata de la conciencia del individuo o la esencia, lo que le hace ser quién es, y es el punto de conexión entre el espíritu y el cuerpo.

Fantasma: los fantasmas son manifestaciones de los vivos que, a diferencia de los espíritus o espectros, como veremos a continuación, no muestran intencionalidad ni conciencia. Normalmente suelen corresponderse con imágenes del pasado que se repiten una y otra vez y que se han quedado “grabadas” en el tiempo y en el espacio. Puesto que no muestran motivaciones, no suponen ningún peligro para los vivos, más que el miedo a lo desconocido que generan.

Espectro: es la representación del individuo fallecido. Se trata, pues, de una manifestación energética de alguien que se ha quedado en este plano. En la mayor parte de los casos, suele ser porque les han quedado asuntos pendientes, porque han quedado conectados a un lugar, sea de dolor o no, porque acompañan a un vivo por algún motivo o, en el peor de los casos, porque un espíritu o un ente maligno los retiene en contra de su voluntad con el objetivo de torturar a quienes viven para alimentarse de su energía negativa. A diferencia de los fantasmas, sí muestran intencionalidad.

Espíritu: los espíritus pueden referirse tanto a los espectros como a entidades sobrenaturales que, en condiciones normales, no pueden verse. La diferencia principal entre un espíritu y un espectro (siempre que ambos se entiendan como la presencia de difuntos en nuestro plano) reside en su aspecto. Mientras que los espíritus muestran una imagen “limpia”, como si la persona no hubiese sufrido daños, los espectros tienen el aspecto del momento de la muerte y sus consecuencias. Por ejemplo: alguien que murió por un disparo tendrá la marca.

No obstante, el concepto de espíritu se relaciona con entes más poderosos que los espectros y, cuando se trata de espíritus oscuros, cuyo odio y rencor ha traspasado las fronteras de la muerte, se les denomina espíritus corruptos. Los espíritus corruptos son entes malignos, menos fuertes que las entidades demoníacas (energía maligna pura), que se alimentan de las malas energías que provocan en los vivos. Este tipo de espíritus pueden ser utilizados por las entidades demoníacas o devorados por las mismas.

La otra visión de los espíritus, como hemos dicho, tiene que ver con criaturas sobrenaturales que en diferentes culturas representan diferentes aspectos de la vida o elementos como el agua, el fuego, la tierra, espíritus del hogar, espíritus de los sueños. También se identifican con ellos ángeles y demonios, y esto puede verse en culturas como la japonesa, donde los demonios son espíritus y no tienen el significado negativo de las culturas occidentales. horror-2914670_1920

Teniendo en cuenta estas premisas, ahora te resultará mucho más fácil identificarlos en tus propias lecturas o, si eres escritor, usarlos de manera adecuada. Para tu tranquilidad, la palabra espíritu puede englobar tanto espectros como entes malignos por lo que, matizándolos de manera adecuada, no supondrá ningún tipo de confusión para el lector.

¿Por qué nos causan miedo? Bien, aunque los fantasmas sean inofensivos, su presencia se escapa a nuestro control y entendimiento, por lo que el miedo es una reacción natural ante ellos. Asimismo, algunos individuos han tenido la mala suerte de sufrir la presencia de espectros burlones o espíritus corruptos y, a pesar de que las intenciones de los primeros no son las de hacer daño, los segundos sí las tienen. Pero, no te preocupes, encontrarte con estos últimos es muy poco probable, ya que suelen presentarse en lugares de dolor o deben “colarse” durante alguna sesión de espiritismo. De ahí que se advierta que la ouija no es un juego de adolescentes.

Para no caer siempre en las mismas recomendaciones, algunos libros de fantasmas que puedes leer de autores independientes son El túnel de Brooklyn, de Joaquim Colomer Boixés, El Reflejo de Alessia, de Leticia Meroño Catalina, Los Crímenes del Lago, de Gemma Herrero Virto, Casa Oscura y otros relatos de terror, de Marta Abelló y, si me permites la mención, mi novela de Freis. Los Coros del Llanto, donde aprenderás interesantes cuestiones ocultistas. Asimismo, otra novelas en las que aparecen, aunque no buscan causar terror es Almas errantes: la elección de JL. Prieto, donde veremos bastante bien representado el concepto de espectro.

Sin más, nos despedimos. ¿Y a ti? ¿Te gustan las historias de fantasmas? ¿Qué novelas o libros en los que aparecen me recomiendas? ¡No te olvides compartir esta entrada si te ha gustado y nos seguimos viendo por aquí!

 

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