Deus ex machina; la pesadilla del escritor de Fantasía.

Si eres un lector de fantasía o tan friki como yo, seguro que te encantan los “momentos épicos”, esos en los que parece que un personaje está a punto de ser derrotado, pero que, al final, en un alarde de fuerza y superación, acaba ganando y salvándose, ¿verdad? No obstante, muchos de estos “intentos de momentos épicos” se ven mal o, incluso, son rechazados por el temido Deus ex machina. Pero ¿qué es?

El Deus ex machina, cuyo significado es “dios desde la máquina” tiene su origen en un recurso que utilizaban los dramaturgos clásicos y que consistía en la aparición de un dios (en la mayoría de las ocasiones y de ahí su nombre) que ponía fin al conflicto que se presentaba en su obra. El porqué de “máquina” es debido a que en la representación el dios aparecía colgado de una grúa (para representar su carácter de divinidad). El ejemplo que siempre se toma es el de la Medea de Eurípides, que se salva de la muerte porque Helio, el dios del sol, le envía un carro alado (aunque hay estudios que rebaten la teoría, pero para que os hagáis una idea de cómo funcionaba en el teatro clásico nos vale).

Dicho esto y si eres un apasionado de la literatura fantástica, o no, pero consumes otros géneros como la novela negra o el thriller, es posible que ya sepas a qué nos referimos con deus ex machina en este tipo de novelas. Este recurso “facilón” y desesperado se extendió por la literatura como todo mal vicio, sobre todo, en la fantástica, convirtiéndose, a su vez, en uno de los culpables de que se considere a este tipo de obras inverosímiles (recuerda que verosímil no es lo mismo que real) y de que sean rechazadas por muchos lectores, incluso los propios lectores de fantasía, por tener la sensación de que se les esté tomando el pelo.

Así pues, el deus ex machina se presenta en las novelas de fantasía cuando un personaje o una situación son, en apariencia, insalvables y, de pronto, dicho personaje se saca una habilidad de la manga que el lector es imposible que dedujera o, de buenas a primeras, sin que tengamos conocimiento (ni sospecha) de ello, se vuelva ultrapoderoso y se salve. En el caso de las situaciones, puede suceder que, en el último momento, aparezca un personaje que no conozcamos y resuelva el conflicto o siendo alguien conocido que, en teoría, no debería encontrarse allí, aparezca de manera muy conveniente para solucionarlo todo.

O sea, el deus ex machina es una incoherencia y, tanto si estás metido en el oficio de la escritura o si eres un ávido lector como si te interesa la literatura y la lengua, sabrás que la incoherencia es uno de los aspectos que hay que evitar a toda costa, pues rompe el mensaje y, por tanto, impide a los demás que nos entiendan (aplica a la comunicación oral y a la escrita). Y no, no te engañes, el deus ex machina, aunque es uno de los peores lastres de la literatura fantástica, no es solo propio de ella. Como hemos señalado más arriba, otros tipos de novela como la negra o el thriller también lo sufren. Esto se ve con claridad cuando el autor revela como antagonista o culpable a un personaje del que resultaba imposible sospechar, ya sea por falta de indicios, de pruebas o porque, directamente, aparece por sorpresa.

Por tanto, huelga decir que el deus ex machina, por la incoherencia que representa, suscita un rechazo en el lector que, en el peor de los casos, puede llevar a que deje de leer una obra, se decepcione del autor u opine de manera negativa sobre tu novela porque ha sentido que le estabas vacilando. Sin embargo, no te preocupes, todo tiene solución y es posible (aunque no sencillo) librarse de este incordio incoherente. ¿Quieres saber cómo?

¿Cómo evitar el deus ex machina?

Lo primero que debes tener claro es lo que hemos dicho antes: deus ex machina=incoherencia. Por ello, evitarlo se resume en ir siempre paso a paso, obedeciendo a las propias normas que hayas impuesto a tu historia. No importa si eres un escritor de “brújula”, una novela de fantasía compleja necesita SÍ O SÍ ser estructurada, en primer lugar, para que no te pierdas mientras avanzas y, en segundo lugar, para que no caigas en incoherencias como el deus ex machina. Y esto también aplica al thriller, por supuesto.

Una vez estructuradas tus ideas, las leyes de tu universo fantástico o los pasos que deben darse en la investigación de un caso, pasamos a los hechos prácticos. ¿Qué ocurre cuando la trama me lleva a poner en peligro a un personaje que no quiero que muera en realidad? De acuerdo, si has ido siguiendo la estructura (incluso permitiéndote la brújula sin salirte de lo establecido), seguro que has ido dejando pistas o has ido describiendo (en el caso de la fantasía) habilidades o aspectos que puedes usar sin que caigas en una incoherencia. También puede ocurrir que un hecho determinado se justifique con otro que sucederá más adelante. Aunque arriesgado, este recurso es igual de válido.
Te pondré un ejemplo con mis novelas de fantasía. En todas ellas, tanto en las dirigidas a niños como las dirigidas a un público adolescente y adulto, la magia se rige por las mismas leyes. Por ejemplo, las criaturas con base elemental de Aqua (agua) no pueden derrotar con su poder a las criaturas con base elemental de Fulmen (eléctrico) por su debilidad natural. No es concebible, por tanto, que en un enfrentamiento una criatura de Aqua derrote a una de Fulmen porque haya creado un megaconjuro de la muerte acuático inmune a la electricidad. El agua conduce la electricidad, así que haga lo que haga, si la usa, el Aqua acabará chamuscado. Peeero nadie dijo que no pueda usar lo que hay a su alrededor para salvarse, ¿no? No es plan de que aparezca un agujero en el suelo muy casual y conveniente, porque estaríamos ante un deus ex machina como un piano, pero el personaje puede buscar de manera lógica la forma en la que salvarse o, si has sido listo como autor y hasta el encuentro con su enemigo ha ido encontrando armas, armaduras o algún artefacto que le puedan ayudar en una situación así, el posible deus ex machina se desvanece porque el lector ya sabe que el personaje tiene medios para salvarse.

Otra forma de evitar los deus ex machina es controlar las apariciones de posibles salvadores. Ojo, no está mal que los haya y, de hecho, son necesarios para mantener la tensión (y la esperanza) en la novela, porque, de otro modo, acabaríamos rápido con todos. A lo que me refiero es que, si tienen que aparecer, que sea de manera lógica y coherente. Es decir, si Fulanito está en un punto del mapa sufriendo una emboscada y Menganito está en otro punto del mapa, digamos a 20 km, no puede aparecer el último justo en el momento en que Fulanito va a morir, a no ser que te saques de la manga una supervelocidad o una habilidad de teletransportación inesperada y, ahí sí, te has marcado un deus ex machina de manual.
Para evitar esto, maneja los tiempos. Es decir, calcula los días o las horas y, si se va a dar una situación peligrosa, haz que todo coincida para que la aparición de los personajes no sea precipitada.

En resumen, evitar un deus ex machina supone hilar, hilar, hilar y tejer, tejer y tejer de manera que no te dejes cabos sueltos en la trama. Muchas veces, tendrás que volver atrás para reescribir alguna parte con el fin de no caer en la incoherencia, pero no pasa nada, lo importante es que el resultado definitivo, la novela, como tal, sea coherente. Apúntatelo bien: maneja y ordena bien los tiempos de la trama y de la narración; no te inventes magias ni poderes sacados de la manga, deja que poco a poco o desde el comienzo el lector conozca las habilidades del personaje; cuídate de las apariciones “muy convenientes” tanto de personajes como de otros elementos del entorno. Si nombras una caverna, que sea porque nos encontremos en una montaña o un valle rocoso. Si aparece X personaje, que sea porque le ha dado tiempo (de verdad) a llegar y, si es uno nuevo, menciona o da a entender sobre su existencia en ese punto del mapa.

Después de todo esto, te puedes preguntar: ¿y si yo quiero que aparezca un personaje nuevo por sorpresa? La respuesta es fácil, puedes hacerlo mientras no se vuelva algo común en tu novela. Es importante que aquí diferencies entre que se encuentren a un personaje (como cualquiera de nosotros que por X o Y circunstancias podemos conocer a otras personas sin planearlo) y que este tenga una relevancia determinante luego en la trama a que aparezca así porque sí un ser ultrapoderoso sin ningún indicio anterior de que esto pudiera suceder. En definitiva, que haya algún deus ex machina en la novela es perdonable (a no ser que sea tan inverosímil que el lector sienta ganas de ahogarte), pero siempre se podrá evitar cubriéndote siempre las espaldas. No hay excusa, en cualquier novela y de cualquier género siempre habrá un momento para añadir ese pequeño detalle que después te libre de las incoherencias (y la ira del lector).

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