La terapia de escribir

Todo aquel que necesita liberarse debería, aunque sea al menos una vez, escribir. En la actualidad existen muchas terapias para ayudar a las personas a sentirse mejor, pero sin duda, la más efectiva y además gratuita es la escritura.

Escribir no solo supone un modo de liberación sino que también se convierte  en una inyección de autoestima.
No hace falta ser un escritor para poder escribir lo que se siente. Se trata más bien de dejarse llevar por el propio acto de la escritura para conseguir expresar todo lo que llevamos dentro. Narrar lo que nos ocurre, nos preocupa, nos intriga y, en definitiva, nos mueve supone sacar al exterior todas estas inquietudes y nos ayuda a responderlas. No por nada, escribir es contar y no necesitamos un público extenso para poder sentirnos mejor. Primero, tienes que encontrar al lector ideal de tus historias y pensamientos y ese no deja de ser otro que tú mismo.

En el momento en el que se escribe para uno mismo, dejan de importar las reglas. La ortografía y la caligrafía pasan a ser secundarias hasta el momento en el que quieras dar luz a tus escritos y eso, por supuesto, si así lo deseas. Coger lápiz y papel o un ordenador y empezar a teclear no significa que todo el mundo vaya a leerte y tampoco lo pretendas. Si quieres ayudarte y utilizar la escritura como una terapia de relajación, experimentación y crecimiento personal, la primera persona en la que debes pensar es en ti. Una vez que has conseguido quitarte los miedos, arrancar las preocupaciones y afrontar todos aquellos retos que se te pusieron por delante y comenzaron a detenerte, podrás llegar al corazón del resto.

Existen infinidad de personas que creen o piensan que si escriben sobre sus problemas y los airean en público recibirán un reconocimiento elevado y su situación cambiará. Craso error. Los escritos que se realizan bajo estas premisas se perciben muy rápido, ya que, en seguida, los veremos forzados y poco verdaderos. Son conocidos los autores que, por ejemplo, comenzaron a escribir con un fin humilde y no pensando en las masas (al fin y al cabo, este no es el objetivo si quieres usar la escritura como una herramienta para tu bienestar). Tolkien, el autor del Señor de los Anillos y de El Hobbit, escribió esta última obra con una finalidad: utilizar el relato para dormir a sus hijos. ¿Quién le iba a decir que sus obras se verían en la gran pantalla?

En fin, recuperando el tema que nos ocupa, haz un buen uso de la escritura. Ayúdate de las herramientas de las que ahora casi todo el mundo dispone y no te avergüences. Desempolva ese viejo cuaderno y úsalo de diario o crea una carpeta en tu pc en donde organices tus escritos. Anímate a escribir en foros, sobre temas que te gusten, no  importa.  Poco a poco notarás cómo mejora tu día a día.
Los psicólogos aplican estas técnicas de escritura para ayudar a sus pacientes. Recuerda que la primera norma es escribir para ti sin buscar un reconocimiento. El simple hecho de sentarte y contar en papel o pantalla lo que te ocurre saca de tu interior todo aquello que necesita salir o que tú necesitas quitarte.

Dale una oportunidad a las letras y ellas te mostrarán los caminos ocultos de tu mente para elegir el que más te conviene de tu realidad.

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