Los narradores del autor (Tipos de narrador) 

No es lo mismo el escritor que el autor y tampoco podemos confundir este último con la figura del narrador. A su vez, el narrador puede coincidir o no con un personaje y puede dirigirse a un narratario o solamente al lector. ¿Complicado? ¡Qué va!

En realidad, bien explicadas, estas cuestiones son muy fáciles de entender y eso es lo que intentaremos en esta entrada. Cuando hablamos de “narrador” muchos lo confunden con la figura del escritor y el autor, aunque, aún estando relacionadas, sean independientes. El escritor es la persona que existe, es decir, la persona física y que se dedica al oficio o al pasatiempo de escribir. Este escritor puede dar vida a un autor o varios autores. No es lo mismo un autor joven al mismo después de haber pasado años de experiencia. En ocasiones, estos cambios se dan en el estilo y la forma de escribir y, otras veces, se hace patente porque el propio autor ha cambiado de nombre.
Por último, nos encontramos con el narrador (en quien, a partir de ahora, fijaremos nuestra atención). El narrador es la figura que recibe la información que el autor decida que debe saber y, por eso, existen varios tipos que aportarán una visión u otra a la historia que están contando. Decantarte por uno u otro dependerá de tus intenciones como autor y de lo que quieras que el lector conozca de tu historia.

A continuación, comentaremos los tres tipos de narrador:

 

Narrador en primera persona- Es el narrador que cuenta la historia mediante el “yo”. Este narrador nos hace viajar a través del argumento con su propia experiencia. Por eso, el lector siempre sentirá que hay datos de la historia que se le escapan, puesto que solo cuenta con la versión del “yo” protagonista.
No obstante, es el narrador más subjetivo y verosímil a la vez. Esto sucede porque, por una parte, narra la historia conforme a sus vivencias y suele verter sus opiniones sobre los hechos que se están contando y, por otra, el propio acto de narrar desde su punto de vista consigue que el lector se ponga en su lugar y de una manera u otra se vea obligado a creerle. En este aspecto, es común que encontremos expresiones como “creo”, “supongo”, “pienso” etcétera, ya que este narrador no puede saber lo que piensan los personajes y nos habla desde su propia percepción.
Por todo esto, se convierte en el narrador ideal para aportar una gran carga sentimental al texto y para aquellas historias en las que no se considera o no interesa entrar en muchos detalles.

Narrador en tercera persona- Este narrador, al contrario que el anterior, conoce todos los datos y toda la información acerca de la historia que está contando. Su lente se enfoca en todos y cada uno de los personajes y es capaz de adentrarse en sus pensamientos para dar a conocer al lector el mundo interior de las criaturas de las que está hablando. Se le suele conocer también como narrador “omnisciente”, debido a que se encuentra en todas partes.
La mayor parte de las veces pretende ser objetivo, a no ser que se transmute en la “voz” del autor y, por ello, vierta sus propias opiniones acerca de lo que él mismo está contando. Se utiliza, principalmente, en historias densas, en las que es sumamente importante conocer todos los puntos de vista de los personajes para tener una visión amplia de lo que está ocurriendo.
Eso sí, hay que tener en cuenta que el uso de este tipo de narrador sacrifica el sentimiento a favor de la información.

Narrador en segunda persona- No es propio de las novelas y se utiliza en ocasiones contadas. Tiene un carácter acusatorio o recordatorio. Se emplea en fragmentos que tengan una intención de reproche o de recuerdo, en diálogos y en el género epistolar (las cartas). Siempre se dirige a un narratario* y es adecuado para composiciones breves en las que se quiere conseguir un efecto desconcertante en el lector.

*El narratario es el personaje al que se le cuenta la historia y pertenece al mismo universo del narrador. Por ejemplo, en el Lazarillo de Tormes el narratario es “vuesa merced”.  

 

Ahora que ya sabes esto, reconocerás que no era tan difícil distinguir estas figuras, ¿verdad? En cuanto a mi recomendación personal sobre qué narrador es mejor, yo te diría que ninguno. Tú eres el que en base a tus necesidades tendrás que decantarte por uno o por otro. Obviamente, esto no quiere decir que en tu historia solo tenga que aparecer un tipo. Puedes jugar con los tres, siempre teniendo conciencia de para qué se utiliza cada uno y qué es lo que conseguimos cuando lo hacemos. Si consigues manejar los tres tipos de narrador, enriquecerás tus obras. Sin embargo, si te especializas en uno, no pasa nada. Tus obras pueden tener la misma calidad o más que en las que aparecen los tres.

Recuerda cuidar mucho tu elección y trabajarla. El narrador en primera persona necesita más sentimiento y compromiso por parte del autor. El que se encuentra en tercera debe cubrirse de información y de objetividad (en el caso, no lo olvidemos, de que no se transmute con el autor para verter su opinión sobre sus criaturas) y no abuses de la segunda persona para narrar. Siempre será mejor un impacto directo en el lector, que hacer que se sienta acosado.

Como siempre, espero que esta entrada te haya ayudado. ¡Nos seguimos leyendo por aquí con más cositas de literatura, más historias e ilustraciones!

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.

A %d blogueros les gusta esto: